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Artículo

Evaluar el impacto de la COVID-19 para poder actuar sobre estrategias de salud pública

El proyecto COM-COVID permitirá saber cuál ha sido el impacto de la pandemia en el bienestar emocional y la economía familiar
Cristina Vilaplana Massaguer

Dra. Cristina Vilaplana Massaguer

Experimental Tuberculosis Unit (UTE)
Fundació Institut Germans Trias i Pujol (IGTP)
Judith Farrés Marisch

Judith Farrés Marisch

Head of Collaborative Research
ANAXOMICS Biotech S.L.
población

Resumen

El proyecto COM-COVID se ha desarrollado gracias al consorcio SMA-TB (IGTP y Anaxomics) y cuenta con la colaboración del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD) y la Fundación Lucha contra el SIDA y las Enfermedades Infecciosas. Con este estudio, en el que se han recogido más de 56 mil respuestas, se podrá analizar la presencia de síntomas de depresión, ansiedad, estrés y síndrome de estrés postraumático a raíz del brote de COVID-19 en la población y los profesionales de la salud.

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Los brotes importantes de otras enfermedades infecciosas ocurridos en el pasado demostraron tener un impacto considerable en las personas y las comunidades. Los efectos psicológicos derivados, tanto de la existencia de la enfermedad en sí como de la experiencia traumática que supone que un ser querido la padezca, se manifiestan en el ámbito individual y en los sistemas de salud, aunque también se ven gravemente afectados el ecosistema social y la economía familiar.

En la situación epidémica en que vivimos, trascurridos varios meses desde que se notificara el primer caso de COVID-19 y tras muchas semanas de cuarentena y autoaislamiento, la carga emocional de la comunidad ha aumentado. Gracias a los estudios llevados a cabo en países castigados por el virus SARS-CoV-2 antes que nosotros y a las cuarentenas masivas impuestas en otras ocasiones, sabemos que estas situaciones afectan de manera importante a la salud mental de las personas. Si bien este impacto es, en general, negativo, también es verdad que un cierto nivel de ansiedad y alerta es necesario para que las personas adopten libremente y de forma rigurosa las medidas de precaución recomendadas en el contexto de un brote infeccioso. Por todo ello,  resulta esencial comprender las actitudes y medir el impacto psicológico de estas situaciones en las personas para poder implementar con éxito las intervenciones de salud pública.

Investigación salud mental

La investigación en salud mental y COVID-19

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Por otro lado, muchos de los casos confirmados son trabajadores del ámbito de la salud. Además de al riesgo evidente de infección, el personal sanitario de primera línea (servicios de urgencias, UCI, equipos de atención asistencial a enfermos COVID-19, etc.) está sometido a unos elevados niveles de estrés y ansiedad. A medida que aumenta la tensión en el sistema de salud, estos niveles empeoran, ya que los profesionales se ven obligados a afrontar problemas éticos importantes. En este sentido, la epidemia de SARS-CoV-2 no solo demostró que los trabajadores de atención médica de primera línea sufrían estrés crónico, sino que este les duró como mínimo, hasta un año después del final del brote.

Teniendo en cuenta todo ello, un grupo de investigación del Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP), en Can Ruti, liderado por la Dra. Cristina Vilaplana, elaboró una encuesta para saber qué impacto está teniendo la epidemia de COVID-19 en las personas, incluidos los profesionales sanitarios, no solo desde el punto de vista de la salud, sino también del bienestar emocional y de la economía familiar. El grupo, que habitualmente trabaja en tuberculosis, abrió hace cuatro años una línea de investigación centrada en medir la calidad de vida de la gente en el contexto de las enfermedades infecciosas, con el fin de estudiar a las personas enfermas desde un punto de vista más holístico y humano.

Estudio sobre los síntomas de depresión, ansiedad, estrés y síndrome de estrés postraumático

El proyecto, denominado COM-COVID  y registrado en la base datos pública, es una iniciativa del consorcio SMA-TB (IGTP y Anaxomics) para luchar contra la COVID-19 que cuenta también con la colaboración del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD) y la Fundación Lucha contra el SIDA y las Enfermedades Infecciosas. 

La encuesta contenía preguntas relacionadas con síntomas de depresión, ansiedad, estrés y síndrome de estrés postraumático que ya han servido en otros brotes epidémicos y en situaciones de catástrofe, así como preguntas adaptadas a nuestro entorno.  El cuestionario se elaboró en 4 idiomas (catalán, castellano, inglés e italiano) y se diseñó para que se pudiera compartir en las redes sociales, con el fin de que se hiciera viral y de conseguir el mayor número de respuestas posible mediante una estrategia de bola de nieve, para que todo el mundo pudiera colaborar en este estudio de participación ciudadana. La estrategia funcionó muy bien, ya que respondieron a la encuesta un total de 56.442 personas. 

Los resultados obtenidos nos han permitido, por una parte, comprender mejor el impacto del brote de COVID-19 en el bienestar general de la población y de los trabajadores y trabajadoras del ámbito de la salud y, por otra, identificar quién podría beneficiarse más de algún tipo de ayuda. A día de hoy, estamos elaborando un artículo científico y un informe que se compartirá públicamente con la sociedad, así como con los responsables institucionales y gobiernos locales. En la segunda fase del proyecto, el IGTP y el PSSJD trabajarán juntos en la elaboración de estrategias que se adapten a las necesidades reales de las personas y las preparen para afrontar de forma más eficaz, no solo la epidemia actual, sino potenciales epidemias y otras situaciones similares en el futuro.

 

Foto: Daniele Marzocchi