Pregunta al experto

Prevenir el suicidio juvenil

Todas las personas pueden aportar algo en la prevención del suicidio juvenil, que es la primera causa de muerte de jóvenes entre los 15 y los 19 años, pero que se inicia incluso antes. Las muertes por suicidio se consideran evitables y nos compete a toda la sociedad su prevención. Cuando se observa una situación que pudiera indicar presencia de dolor o sufrimiento en el menor de edad, la Organización Mundial de la Salud recomienda preguntar directamente por la presencia de ideación suicida, ya a partir de los 10 años. La realidad es que muy pocos seguiríamos esa recomendación porque hablamos poco del suicidio, por miedo, por desconocimiento, porque nunca pensamos que nos puede suceder, o porque no sabríamos qué hacer si nos dijeran que sí están pensando en la muerte. Todos podemos aportar nuestro grano de arena en la detección del riesgo de suicidio, pero también podemos ayudar a evitar que éste aparezca. Explícanos tu situación, envíanos tus preguntas y te ayudaremos a reflexionar acerca de las mejores formas de actuar.
Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza
Psicólogo Clínico. Coordinador del programa de atención a la conducta suicida del menor
Cecilia Borrás
Cecilia Borràs
Psicóloga. Presidenta-fundadora
Después del Suicidio – Asociación de Supervivientes (DSAS)
Expertos
Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza
Psicólogo Clínico. Coordinador del programa de atención a la conducta suicida del menor
Cecilia Borrás
Cecilia Borràs
Psicóloga. Presidenta-fundadora
Después del Suicidio – Asociación de Supervivientes (DSAS)
Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.

¡Consulta las respuestas!

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Los signos que nos alertan de un riesgo de suicidio son diversos. Por una parte, cualquier verbalización de una visión negativa sobre uno mismo. Esto se traduce en expresiones como pensamientos: «no valgo nada», «mi vida no tiene sentido», «soy una molestia para mis padres», entre otras tantas ideas negativas.

También debemos estar alerta con cambios de conducta que denotan pérdida de interés por cosas que antes gustaban hacer, quedar con sus amistades o cambios, a veces bruscos, que nos pueden llamar la atención de esa persona.

¿Por qué se suicidan los jóvenes?

Algunas de las señales de alerta más comunes son:

  • Comentarios sobre la manera de matarse o planes para matarse a sí mismo o para hacerse daño.
  • Mostrar desesperación o hablar de no tener salida, sentimientos de desesperanza y soledad.
  • Sentir un dolor profundo que no acaba y que hace sentirse como atrapado.
  • Expresar que se es una carga para los demás, que no le importa a nadie, que los demás estarían mejor sin mí...
  • Consumir o aumentar el consumo de sustancias como las drogas o alcohol.
  • Tener un comportamiento ansioso o agitado.
  • Dormir demasiado o demasiado poco.
  • Abandonar las relaciones con la familia, las amistades y otras relaciones importantes.
  • Expresar rabia extrema.
  • Cambios de humor, tristeza o irritabilidad, desmotivación, pérdida de interés.
  • Aislamiento social y familiar.
Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Las personas que hablan de suicidarse no lo hacen para llamar la atención. Este es un mito que hace que no hagamos nada. Las personas que verbalizan el suicidio, verbalizan un sufrimiento o una incomodidad emocional que no saben gestionar. Debemos reinterpretar este mito: es una petición de ayuda, una oportunidad para que la persona que está a su lado se dé cuenta que necesita ayuda.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Cuando hay una verbalización de una idea suicida o de expresiones negativas sobre sí mismo, como «no valgo nada», «mi vida no tiene sentido», «soy una molestia para mis padres», entre otras tantas, hay que tomarlo en serio, pedir ayuda a un profesional y, en el entorno familiar, validar y reconocer el sufrimiento que tiene el hijo o la hija. Todas las amenazas de intento de suicido son reales, eso no quiere decir que sea inminente, pero desde luego es algo para tomar en serio.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

De forma general, en los estudios publicados, hay cierto acuerdo de que el tránsito de la ideación a la acción dura alrededor de un año. Como siempre, los estudios hacen referencia a amplias muestras, por lo que es una orientación que ayuda a conocer el proceso general. La experiencia clínica va en la misma dirección, los chicos que atendemos tras un intento de suicidio explican procesos de meses, incluso años de ideación de muerte antes de pasar al acto. Lamentablemente, en demasiadas ocasiones, el intento de suicidio es la primera información o la primera comunicación al entorno de aquel proceso interior. Se ha demostrado que el suicidio no es una cosa repentina, impulsiva, en la que nada podemos hacer.

Si sospechamos que nuestro hijo o hija está pensando en la muerte, debemos preguntárselo, aunque sea una pregunta difícil de hacer. No hacerlo es demasiado arriesgado.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

No lo sabemos. Por lo tanto, no podemos bajar la guardia. Debemos actuar cuanto antes haciéndole ver que necesita ayuda. Por favor, ayudad si alguien nos menciona su intencionalidad. ¡No esperemos!

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Hay diversos factores o situaciones que pueden convertirse en factores de riesgo para algunos jóvenes:

  • Una sensación de desesperanza real sobre el futuro.
  • Una depresión grave.
  • Un intento previo de suicidio.
  • Alguna forma de trastorno psiquiátrico.
  • El abuso de alcohol y drogas.
  • Una baja autoestima, que puede provocar un sentimiento de culpa o vergüenza.
  • Una pérdida o un duelo reciente de alguien cercano.
  • Historia familiar de suicidio.
  • Experimentar otro suicidio significativo (por ejemplo, un amigo o un adulto significativo).
  • Dificultad para mantener relaciones sociales o amorosas.
  • Acoso escolar persistente o rechazo de sus iguales (de su misma edad).
  • Racismo.
  • Actitudes homofóbicas o LGTBfóbicas.
  • Fácil accesibilidad a drogas, medicación u otros métodos.
Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Muchos estudios han demostrado la eficacia de intervenciones específicas en la reducción de la muerte por suicidio. Parece demostrado, por tanto, que el suicidio se puede prevenir, pero también está constatado que para ello necesitaremos estar muchos, sino todos, implicados y comprometidos con ese objetivo irrenunciable. Emulando el lema de la publicidad de prevención de accidentes de tráfico que hace años conocemos y abrazamos: «Cero muertes por suicidio». 

«Todos podemos ayudar a evitar muertes por suicidio»

Diego J. Palao Vidal

 

Maria del Mar Vila Grifoll
Maria del Mar Vila Grifoll

Hay tres niveles de prevención en función del grupo al que se dirigen las intervenciones. La prevención universal estaría dirigida a la población general, la prevención indicada estaría dirigida a un grupo de población con mayor riesgo de presentar un problema, por ejemplo, el caso de personas con depresión, y la prevención selectiva iría a dirigida a personas que ya han presentado una tentativa de suicidio. En relación a la conducta suicida, cuando hablamos de prevención universal en población adolescente, hablamos sobre todo de tratamientos universales que se enmarcan en el ámbito escolar, como el Empowering a Multimodal Pathway Toward Healthy Youth (EMPATHY) o el The Saving and Empowering Young Lives in Europe (SEYLE).

En relación a la prevención indicada y selectiva en suicidio, hablaremos de intervenciones que impactan en los elementos esenciales del suicidio, como son el dolor, la desesperanza y la vinculación, y que ayudan a aliviar el malestar y a incorporar recursos personales. Ejemplos de éstas serían tratamientos como la Terapia dialectico conductual (dialectical behavior therapy; DBT), la Terapia cognitivo-conductual (cognitive-behavioral therapy; CBT) y la Terapia basada en la mentalización (mentalization-based therapy; MBT), éstas tres intervenciones en concreto no solo están orientadas al tratamiento de personas en riesgo, sino que también son específicas para la ideación y las tentativas de suicidio.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Si una persona tiene ideaciones suicidas debe entender que no está haciendo nada malo, que no le está pasando nada extraño y que no sepamos manejar, que su situación no es irreparable por el hecho de haber pensado en la muerte. Que pida ayuda, que lo comparta y que sepa que no está solo.

Es importante consultar al o la profesional de medicina o de pediatría para que puedan realizar una derivación a servicios de salud mental (Centro de Salud Mental Infantojuvenil (CSMIJ) o Centro de Salud Mental de Adultos (CSMA) o, en casos muy urgentes, consultar a los servicios de urgencias de salud mental donde hay psiquiatras de guardia que podrán realizar una valoración urgente del caso e iniciar un tratamiento o indicar un ingreso, si fuera necesario.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Si detectamos que nuestro hijo se quiere suicidar, las acciones inmediatas son paralelas, por un lado, tenemos que poner medidas de prevención de forma inmediata, la esencial en nuestro entorno es poner bajo llave toda la medicación del domicilio para que nuestro hijo no tenga acceso a ella. En países con alta presencia de armas de fuego, la medida también incluiría sacar todas las armas de fuego de casa.

De forma paralela también tenemos que pedir ayuda a un profesional de la salud mental. El procedimiento para una atención en el circuito público en España es acudir a nuestro referente de pediatría o medicina de atención primaria de nuestro hijo e informarle de la situación, para que valore y pueda hacer la derivación a salud mental, que normalmente está en el propio centro de atención primaria. Ellos valoran si abordan la situación en el propio centro o hacen una derivación a un Centro de Salud Mental Infantojuvenil (CSMIJ, en Cataluña).

En el circuito de mutuas o de privada, se puede solicitar visita con el profesional de salud mental para que valore acciones a tomar y pasos a seguir.

Si encontramos a nuestro hijo en medio de un intento de suicidio o identificamos que acaba de hacerlo, o consideramos que no podemos esperar al día de la visita con el profesional referente, hay que acudir directamente a urgencias de su hospital de referencia, tanto para valorar las consecuencias orgánicas del intento si lo hubiera realizado, y en su caso su estabilización, como para una valoración en salud mental.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Nunca decirle: «No digas tonterías».

Tenemos que evitar decir todo aquello que invalide o empeore el sufrimiento de la persona, que suponga o se entienda como un reto, que no se la toma en serio o que es un problema para sus seres queridos.

A modo de ejemplo, nunca decirle:

  • Que solo quiere llamar la atención.
  • Que no diga tonterías.
  • Que, si lo quiere hacer que lo haga bien, pero que no moleste.
  • Que no pasa nada.
  • Que son cosas suyas.
  • Que está en el mejor momento de su vida.
  • Que hay gente que está peor.
  • Diciéndome esas cosas me vas a matar.
  • Vas a matar a tu padre con tus cosas.
  • No haces más que traer problemas.
Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Dependerá del tipo de relación que se tenga con esa persona para ver qué es lo más apropiado, pero, en términos generales hay que:

  • Validar su malestar: «te entiendo…, normal que te sientas así» (Esto no son clichés, esto tiene que ser real para que le llegue a la persona, por tanto, antes de decir esto, hay que haberla escuchado con profundidad).
  • Transmitir esperanza: «de esta salimos juntos…»
  • Reforzar sus vínculos con la vida: «sabes que no estás solo, no te voy a dejar solo, te necesitamos…»
Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

El suicidio no es una enfermedad, de modo que no hay un tratamiento específico para la persona que se quiera suicidar. Existen muchas líneas de tratamiento que se han demostrado eficaces para la prevención del suicidio, especialmente las que asumen que las crisis suicidas necesitan un seguimiento a medio largo plazo.

La intervención The World Health Organization Brief Intervention and Contact Program (WHO BIC) ha sido reconocida en un metanálisis como la intervención con mejores resultados para la reducción del suicidio, por encima del Litio y de la Terapia cognitivo conductual. Esta intervención consiste en una visita al recibir el alta y un seguimiento programado de nueve contactos distribuidos en 18 meses (telefónicos o presenciales, distribuidos de forma semanal y mensual (1, 2, 4, 7 y 11 semanas, y 4, 6, 12 y 18 meses).

Otras muchas terapias han demostrado beneficios en el abordaje de la conducta suicida: la terapia Dialectico Conductual (DBT), la terapia cognitivo conductual (CBT), la terapia basada en la transferencia (TFP) Multisystemic Family Therapy (MST); Family-Based Crisis Intervention (FBCI); Attachment-Based Family Therapy (ABFT). Algunos tratamientos farmacológicos como el litio o la clozapina, también han demostrado su eficacia en la prevención del suicidio.

En la realidad del suicidio, especialmente en la infancia y la adolescencia, es importante ajustar el tratamiento a los condicionantes que han llevado a la persona a tomar esta decisión. Pero de forma general, todo tratamiento que vaya orientado a incrementar las habilidades de afrontamiento de la vida, son las que más impacto tienen en la infancia y la adolescencia en la reducción del suicidio.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

La ideación de muerte o las ideas de suicidio no son una enfermedad y no están reconocidas como tal en ningún manual ni clasificación internacional de enfermedades. Entendemos con eso que el suicidio no se puede tratar con medicación, no sale una idea como una verruga que podamos extirpar, ni quirúrgica ni químicamente. Con esto no quiero decir que la medicación no pueda ayudar. De hecho, las estrategias psicofarmacológicas para el abordaje de la ideación suicida están orientadas principalmente a reducir y mitigar el dolor o el sufrimiento que está en la base de la ideación de muerte, mediante el tratamiento de los trastornos psiquiátricos subyacentes y a través del tratamiento de los síntomas psiquiátricos, como por ejemplo depresión, ansiedad o insomnio.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Sí, incluso en el momento actual, en el que todos tenemos la sensación de que tenemos mucho todavía por hacer para la prevención del suicidio, la mayoría de personas superan sus crisis y consiguen hacer una vida normal. Lo que es difícil y desaconsejable de hacer, es intentar ahorrarte, huir o evitar una crisis vital, se trata de asumirla y resolverla.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Los chicos y chicas que pasan por un proceso de crisis vital se plantean la muerte como la solución a una situación que, como su propio nombre, se define como una crisis, es decir, se caracteriza por ser temporal.  Es una situación que uno puede sentir que no sabe gestionar, en ocasiones porque no se encuentra la solución en el momento. La impaciencia ante su resolución, generalmente incrementa el dolor, con una percepción distorsionada que será así para siempre, Pero sabemos que no es así, el no haber encontrado ya una solución, no se puede entender como que no exista, solo como eso, que todavía no la he encontrado.

Testimonio julia

«Mi mensaje es que todo pasa, ningún problema es permanente»

Son situaciones que tienen un principio y un final, si la persona puede comprender que se trata de tiempo y tiene piedad consigo misma para concedérselo, aquello que ve como tan difícil, deja de serlo. Todos tenemos la experiencia de haber vivido alguna situación que parecía que nos superaba, que sería imposible lidiar con ella… y al día siguiente o con los días la percepción de esa situación ya había cambiado.

Sí hay personas que pueden volver a normalizar su vida y algunas, de relevancia pública, han querido contar sus crisis y cómo se han recuperado queriendo ayudar con su testimonio. Es el caso, por ejemplo, de Lady Gaga, Selena Gómez, Adele, Demi Lovato, SIA, Katy Perry, Billie Eilish, Kid Cudi, René Residente o Kendrick Lamar, entre otros. Pero aún son muchísimos más los ejemplos anónimos que tenemos a nuestro alrededor.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Has dado un paso importante admitiendo que sientes que estás igual. Esto que nos cuentas debes decirlo sin temor a los profesionales que te ayudan y a tu madre. Ellos pueden estar pensando equivocadamente que estás mejor y, si no es así, es importante que te sinceres con tu entorno: decirles que no sientes mejora, que no estás mejor.

Solo con información fiable sobre cómo te sientes realmente se te podrá ayudar de una forma más orientada y también, por supuesto, le ayudará a tu madre. Cuando no estamos bien emocionalmente, pensamos que los demás lo saben o se darán cuenta, pero no, no somos adivinos, podemos intuirlo, pero no tenemos la certeza. Si no decimos como nos sentimos realmente es difícil que nos puedan ayudar los demás.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Me ha venido a la mente una persona intentando abrir un bote, uno se esfuerza mucho sin percibir ningún avance, piensa que no podrá abrirlo nunca. Si tiene que juzgar el valor de sus esfuerzos en ese momento, solo pueden ser negativos, una pérdida de tiempo. El bote sigue cerrado y su idea por la experiencia previa es que es incapaz de abrirlo. En ocasiones uno pasa el bote a alguien, aparentemente con menor fuerza física, y lo abre inmediatamente sin ningún esfuerzo. En ese momento, después del asombro y solo entonces, uno se da cuenta de que todos los esfuerzos previos habían sido muy útiles, había preparado, aflojado la presión sin aparente avance. En ese momento, se promete a sí mismo no volver a desmerecer los esfuerzos hechos, aquellos que aún no han podido demostrar su utilidad.

Al parecer tu madre ha debido de abrir muchos botes, y ha visto muchas veces que cada noche, justo detrás del momento más oscuro, amanece. Nunca podrás ser una carga para tu madre, tampoco podrás cansar a los profesionales, y cuando ellos te dicen que te ven mejor, ya ven que el bote todavía no está abierto, pero creo que lo que pretenden es reconocerte sus esfuerzos por continuar. Parece que tu madre también es de otra época, de aquella en la que tenía más valor el esfuerzo que el resultado. 

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Si crees que no puedes con esto, acude a un profesional porque están para esto, no molestas.  La confianza es básica y, a veces, es difícil de encontrar en tu propio entorno, pero no es imposible. Tienes derecho a expresar tus sentimientos: lo que sientes y como lo sientes. Hay personas que se sintieron como tú, dieron ese paso de pedir ayuda y hoy se alegran porque su vida ha cambiado gracias a esa oportunidad.

Maria del Mar Vila Grifoll
Maria del Mar Vila Grifoll

Es muy importante que consultes a un profesional si todavía no lo has hecho o que hables con un profesional que ya conozcas y con el que hayas hablado previamente. Los profesionales estamos para ayudarte, nunca nos vas a molestar por pedir ayuda y compartir tu malestar, es nuestro trabajo y estamos plenamente comprometidos con el mismo. Estaremos a tu lado acompañándote en este proceso para que te sientas mejor. Si no tienes confianza con tu familia o con tus amistades para hablarles de este tema, quizás lo que si podrías hacer es decirles que te acompañen o que te ayuden a buscar ayuda profesional, sin entrar en detalles a la hora de explicarles lo que te pasa o cómo te sientes. Quizás con este primer paso después te es más fácil poder abrirte a ellos y compartir un poco más de lo que te pasa.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Si acabas de cumplir 17 y quieres estar mejor a los 18, eso significa que te has ofrecido a ti mismo un tiempo razonable de recuperación. Imagino que, quedando un año por delante, ahora lo más importante es precisamente olvidarte de agobios de tiempo y no estar cronometrando la recuperación. Al fin y al cabo, dependerá un poco de lo que hagas en ese tiempo y presionarte no parece la mejor idea. La terapia, como todo, depende un poco de tu implicación en ella, pero a esas edades, si te implicas, en un año te sentirás mejor.

Puede que incluso sin implicarte te sentirás mejor, pero no es lo que te recomiendo. A esas edades el miedo de seguir igual es muy habitual, tan habitual como infundado, estás en una época de constante cambio, tanto el que quisieras hacer como el que no quieras hacer. Estás cerca de ver una realidad que a veces los adolescentes no ven, que el mundo de los adultos es infinitamente mejor que el de los adolescentes. 

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Los procesos de recuperación de las crisis suicidas son individuales, pero tienen también elementos comunes, intentamos abordar estos segundos en la respuesta.

Nosotros entendemos que las crisis suicidas se producen en el contexto de una crisis vital. Con esto sabemos que mientras la crisis vital no se resuelva, el riesgo de suicidio se mantiene presente. Por eso recomendamos que las medidas de seguridad se mantengan durante toda la crisis vital y durante un año tras su resolución.

Es importante incorporar estas medidas de seguridad en las rutinas familiares:

  • Privar del acceso a la medicación (recomendamos guardar toda la medicación que haya en el domicilio bajo llave) y monitorizar su uso y asegurarse la adherencia al tratamiento farmacológico.
  • Mantenerse más disponible y atentos ante la presencia de eventuales crisis.
  • Favorecer el cumplimiento con su tratamiento tanto psicológico como farmacológico, asegurar que acude a las visitas de seguimiento, y mantener una buena comunicación con el profesional terapeuta de su hija y con el colegio (si es que puede asistir en este momento).
  • Transmitirle esperanza.
  • Reconocer y explicarle que la adolescencia es una etapa dura, pero que todo lo que viene después es mucho mejor, que no hay problema porque no sepa lo que hacer en el futuro, porque no sepa lo que quiere, porque esté confusa, porque todas esas cosas en la adolescencia no son un problema, son precisamente las respuestas que hay que responder en los próximos años, no en ese momento.
  • Transmitirle que su malestar no desbordará a la familia, que ustedes están donde quieren estar, a su lado, a las buenas y a las no tan buenas.
  • Fomentar la vinculación de tu hija a grupos de pertenencia, a actividades, con iguales y en el ámbito familiar.

Es probable que, durante este proceso, os sintáis en algún momento confundidos y desbordados. Quizás haga algo que crea que no es lo correcto, o algo que te recrimine tu hija. Esto último es humano y ella tendrá que ver que la cosa no va de hacer las cosas bien, que todos nos equivocamos, que la cosa va de levantarse con humildad, con piedad hacia uno mismo, y seguir probando.

Cuando tu hija os dice: «todavía no estoy bien, todavía no me siento preparada», debéis transmitirle: «lo sabemos, y seguiremos a tu lado hasta que lo estés». Con su evolución, con el trabajo terapéutico y con su acompañamiento, irá pudiendo identificar esas situaciones que la desbordan e incrementando los recursos para afrontarlas.  

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Siempre hay que seguir las pautas y preguntar, en caso de duda, a los profesionales que atienden a tu hija, no dudes en preguntarles y pedirles orientación. 

Lo que ayuda es reaccionar con un comportamiento tranquilo, empático: hacerle saber que entendéis que las autolesiones son una reacción cuando se siente realmente abrumada y cuando siente mucho dolor emocional. Que estáis a su lado y que debe ser una experiencia realmente difícil. Sobretodo requiere mucha paciencia, son procesos que se pueden alargar en su recuperación.

Maria del Mar Vila Grifoll
Maria del Mar Vila Grifoll

Es importante que podáis implementar las medidas de seguridad en el domicilio como por ejemplo guardar toda la medicación bajo llave o retirar objetos con los que vuestra hija se pueda hacer daño. También es importante realizar una supervisión estrecha, es decir, estar más disponibles y atentos a cómo se encuentra vuestra hija para poder acompañarla en todo este proceso, que ella sepa que estáis ahí para cualquier cosa que necesite. Es importante asegurarse de que acude a las visitas con sus referentes, de que se toma la medicación, si fuera el caso, de que hay comunicación entre la familia y los profesionales.

Ella debe sentir y ver que estáis ahí, cerca, dispuestos a escucharla y ayudarla en lo que necesite. En momentos de mayor malestar es clave el acompañamiento, la escucha activa, ayudarla a distraerse con alguna actividad, que sepáis dónde consultar de forma urgente o que dispongáis de alguna medicación de rescate para ayudar a tranquilizarla.

Normalmente cuando los chicos se autolesionan es una forma de evadirse, de tranquilizarse, de desconectar del dolor emociona. Con el apoyo de los profesionales quizás también podáis ayudar a vuestra hija a encontrar otras maneras de poder canalizar este malestar sin hacerse daño a ella misma.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Puedes hacer mucho, pero puede que no todo le vaya a gustar a él.

Tienes que saber si tu amigo está en seguimiento, si sus padres son conscientes de su situación y de su malestar, en definitiva, si ya sois muchos los que conformáis la red de ayuda. Si esto es así, ya solo te queda hacer de amigo de alguien que no ve motivos para vivir, es decir, que te va a tocar tomar un poco más la iniciativa en la relación, en ocasiones puede que te tengas que ponerte un poco pesado incluso, para que sea consciente de lo que no es capaz de ver en ese momento: que no está solo, que os importa y que estáis encantados de echarle una mano, que no es una carga para vosotros, que sois conscientes de los esfuerzos que está haciendo, que no se preocupe, que no se deje llevar por la desesperación. Recuerdo la importancia de la vinculación.

Si por el contrario eres el receptor de la primera noticia, la situación es más complicada para ti, porque en ese momento a tu amigo le puede costar ver, o estar de acuerdo con la importancia de crear, de activar, esa red de apoyo, de la importancia de que los padres conozcan su situación y de la importancia de que más personas concurran en su proceso de recuperación. La relación de amistad se basa en hacer lo mejor para el otro, no en guardar secretos envenenados. Desafortunadamente hemos tenido que tratar con chicos que guardaron el secreto de su amigo, y este acabó muriendo por suicidio. La culpa de estos chicos es infinita, sin tenerla en realidad, no es nada fácil enfrentar esa situación. No nos podemos hacer cargo de esta realidad solos, porque tampoco nosotros lo estamos.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Sabemos que lo más probable es que antes hablen con sus amistades, quizás las de la escuela, y no con los padres o con los profesores. La gente joven debe sentirse confiada a la hora de hablar de estas cuestiones y poder decir a un amigo o amiga que se quiere suicidar si tiene esos pensamientos. Es importante no estigmatizar a esa persona por lo que está manifestando. Debes saber que en las palabras de tu amigo existe un sufrimiento emocional. No se trata de una enfermedad mental, ni de cobardía, ni quiere llamar la atención. Anímale a que busque ayuda y a que lo diga también en su entorno familiar, a aquellas personas que le generen más confianza. Es muy importante escucharle y ofrecer su apoyo para buscar ayuda.

Hay comportamientos que nos pueden mostrar que quizás alguna cosa no va bien: no contesta los WhatsApp, quizás ha cambiado su foto con una que nos transmite tristeza, no te coge las llamadas o bien, cuando estás con él o ella, te comenta que no vale la pena nada, que no se levantaría, no quiere seguir estudiando o trabajando, que no duerme bien.

La primera intención que nos sale siempre es decirle que se anime, intentamos dar recomendaciones, incluyendo que todos estamos más o menos igual y, en un intento de empatía, se comparten los propios problemas para que se dé cuenta que no está solo. Y se suele decir que siempre hay que ver el sentido positivo de las cosas.  Pero todo ello quizás le pueda hacer sentir más peso en su propio malestar y dolor y quizás le haga pensar que es mejor no decir nada más a nadie.

Nadie nos ha enseñado cómo atender el dolor emocional. Todos sabemos cómo actuar ante el dolor físico o una herida, pero con heridas emocionales no sabemos que «tirita» puede ir bien.

Sin invalidar, es decir, subestimar aquello que nos ha dicho, podemos acompañarle en cosas básicas y que sabemos que antes le gustaban, estando a su lado y sin agobiándolo con reflexiones o preguntas. Es importante saber escuchar lo que nos dice, sin juzgar, sin criticar: las heridas emocionales, su dolor, necesitan ser escuchadas.

No nos debemos responsabilizar del malestar de la otra persona, no podemos adivinar, no somos profesionales ni especialistas. Por este motivo es muy importante animarle, desde una convicción plena, a buscar ayuda profesional, siempre ofreciendo y transmitiéndole esperanza.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Es una pregunta realmente interesante, en la que juega también un papel importante el concepto de «difusión de la responsabilidad». Debe ser fácil, en redes sociales, pensar que eso lo está viendo mucha gente, así que alguien actuará, alguien hará algo. Voy a intentar responder compartiendo algunas reflexiones, para que cada uno pueda extraer su plan propio de actuación.

Hemos mencionado algunas intervenciones que han mostrado eficacia en la prevención del suicidio y otras problemáticas, como el acoso escolar. Hay una que consiste en trabajar con los alumnos: «Conoce, Acompaña e Informa». Se trata de corresponsabilizar a los compañeros de las situaciones de riesgo de sus iguales, para descargar a la persona que sufre del hecho de tener que ser el que denuncia la situación, y de que no se sienta sola.

En mi experiencia clínica, los padres siempre me transmiten un profundo agradecimiento con las personas que les han alertado del riesgo en el que estaban sus hijos. Es un acto de valentía y de responsabilidad ciudadana poner por delante el cuidado y la vida, incluso de un amigo, anteponerla a una malentendida lealtad con él. El compromiso con los amigos consiste en el cuidado mutuo, en saber que esa persona hará lo mejor para ti, no en que te guardará los secretos, siendo «cómplice pasivo de mi autodestrucción».  

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

La escuela es el escenario con más posibilidades de impacto en la prevención del suicidio. Es el escenario donde puedes encontrar a todos los menores de una comunidad, por lo tanto, es el escenario ideal para la implantación de intervenciones de prevención universal (para todos). La mayor parte de los estudios de valoración de la eficacia de las intervenciones se han hecho en ámbitos escolares, como el Estudio EMPATHY o el Estudio SEYLE.

El potencial es innegable, pero eso pasa con suicidio y con la mayoría de dificultades que se pueden encontrar en la infancia (maltratos, abusos, negligencias…). De modo que, desde mi punto de vista, lo que sería cuestionable es que pidiéramos a los profesores más esfuerzos de los que ya hacen. Si yo fuera del ámbito de educación, no me conformaría con que me dieran ideas de cómo actuar, más bien invitaría a salud a entrar en mis aulas y que ellos hicieran lo que se sabe que funciona.  

Te recomiendo también la consulta de la reciente «Guía para la prevención y el primer abordaje de la conducta suicida en los centros educativos de las Islas Baleares», que recoge recursos y contenidos interesantes.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Las preguntas acerca de la ideación de muerte o la conducta suicida siempre han de ser progresivas y por competencias. Siempre empezaríamos identificando un malestar, y sea de forma activa (observando cambios de comportamiento y expresiones de malestar), o respondiendo una demanda directa del niño y del adolescente.

Una vez constatada la presencia del dolor, iniciaríamos la valoración de la presencia del siguiente elemento esencial del suicidio, la desesperanza. Si encontramos ambos elementos, que sabemos que son suficientes para que pueda haber ideación de muerte. En este momento debemos preguntar por esta idea. En algunos casos, si el niño o adolescente dice estar pensando en el suicidio, sería suficiente para interrumpir la valoración y acompañarle en su malestar e informarle que informaremos a sus padres de esto tan importante, para que puedan ayudarle, para ayudarle a manejar todo lo que le hace sufrir.

Como ejemplo práctico, propongo lo que podría ser una conversación con un chico de 12 tras un entrenamiento:

  • Entrenador: «¿Puedo hablar contigo un momento? ¿Cómo estás? Hace varios días que te veo cabizbajo, como desmotivado ¿Va todo bien?»
  • Chico: «Si, sí, estoy bien, no pasa nada.»
  • Entrenador: «De acuerdo, pero que sepas que somos un equipo, no solo deportivo, sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites.»

Unos días después...

  • Chico: «¿Puedo hablar contigo?»
  • Entrenador: «Claro.»
  • Chico: «Es que hace tiempo que...»
  • Entrenador: «Vaya… eso que me cuentas es muy duro… ¿Qué has pensado hacer?»
  • Chico: «Nada, no se puede hacer nada, no soy capaz de hacer nada.»
  • Entrenador: «Con todo esto que me cuentas ¿Has pensado que la vida no vale la pena?»
  • Chico: «Todos los días…»
  • Entrenador: «Normal. ¿Esto lo saben tus padres?»
  • Chico: «No, no quiero preocuparles»
  • Entrenador: «Me imagino, siempre tan reservado. Ya te dije que somos un equipo, y no te vamos a dejar solo en esto, yo te ayudo a hablar con ellos, de esta salimos seguro, pero juntos.»

Un entrenador no necesita profundizar más, no necesita saber si además de ideación hay planificación, si ha hecho intentos previos, no está dentro de sus competencias abordar las ideas de muerte ni trabajar en los motivos de vida, ni elaborar el plan de seguridad, pero sí puede identificarlo, validar el dolor, trasmitir esperanza y, muy importante, traspasar esa información al siguiente nivel de competencia. Un psicólogo debe entrar a fondo en todos los aspectos mencionados.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Lo primero es reconocer el malestar, validarlo, informar al equipo docente del malestar que expresa, hacerlos partícipes de su recuperación, para que ellos, a su vez, hagan partícipes a los compañeros. Necesitamos identificar el origen del malestar en la medida de lo posible, si tiene que ver con una excesiva exigencia, con problemas de rendimiento o con la relación con sus compañeros y compañeras.

Recordemos que, a los 12 o 13 años, son muchos los frentes que se abren, encajar con los otros, miedos al rechazo, vergüenza, no solo el de los estudios, y que muchos de ellos afectan a este último.

Que entienda que le vais a ayudar porque, para vosotros, sus angustias son importantes y no hay de qué avergonzarse por tenerlas, que no hay modo de que ellos nos defrauden, que los queremos con buenas notas y con notas malas, con miedos y sin ellos.  

Si con eso conseguimos disminuir su dolor, su malestar, ya estaremos evitando el riesgo de que aparezca la ideación de muerte. En segundo término, transmitir esperanza, de que todo va a ir bien, que se permita el tiempo necesario para mejorar la situación, una vez se ha identificado.

Paralelamente, incrementar las oportunidades de vinculación, favorecer que tenga diferentes grupos de pertenencia, ya sea en deportes, en actividades lúdicas, centros cívicos, etc. Hay chicos que sostienen su autoestima en su desempeño en otros ámbitos que no son el académico, y hay chicos que se apoyan en los amigos del centro de ocio de su comunidad, del club de deporte, en los momentos en los que tienen algún conflicto con los compañeros de clase o del colegio.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

El suicidio infantil y juvenil, como el del adulto, está ligado al sufrimiento, por tanto, a todas aquellas situaciones que lo provoquen objetivamente: acoso escolar, maltrato físico y psicológico, abusos sexuales, ser testigo de violencia de género y un largo etcétera.

El caso concreto del acoso escolar hay dos particularidades que vale la pena resaltar:

  • La relación del acoso escolar con el suicidio es global, es decir, está ligado al suicidio tanto por parte de la persona acosada como por parte de la persona acosadora.
  • La víctima, a menudo, está sometida a dos elementos que son fundamentales en el suicido: el dolor y sufrimiento que generan las agresiones o humillaciones y la desvinculación del grupo de iguales, que toma especial relevancia en la adolescencia. 
Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Todos debemos estar muy alerta ante una situación de acoso escolar y activar los protocolos que los centros educativos tienen para atender estas situaciones, orientados especialmente a la víctima, pero también al agresor.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

Probablemente este alumno manifiesta el miedo a un dolor que piensa que puede vivir anticipando situaciones para son muy dolorosas.

Son miedos o temores que surgen ante lo que podrían ser «duelos anticipados» hacia aquellas situaciones donde exista un riesgo de ruptura de un vínculo afectivo hacia alguien, un lugar o aquello que tengamos un aprecio o unión emocional.

Como orientadora, y en función de cada caso, recomendaríamos hablar con el alumno para que verbalice sus miedos. Hacerlo, ya hará que sea menos dolorosos esos pensamientos.  Hablar ayuda, para todos, en este caso se trata de hablar con él o ella con calma y curiosidad respetuosa, que no sea un interrogatorio. Agradecerle la confianza. Reconocer que son situaciones dolorosas para él o ella, validar lo que siente. Procurar ofrecer confidencialidad, pero no prometer cosas que no se puedan cumplir. Implicar al entorno, padres o tutores legales si es posible, y hacerle ver que con ayuda profesional, si es necesaria, le ayudará a poder gestionar ese malestar que siente.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

Generalmente, en relación a las enfermedades orgánicas graves, muchos estudios se suelen realizar desde oncología. En población adolescente y adultos jóvenes, se ha descrito un incremento del riesgo de suicidio durante el primer año tras el diagnóstico de la enfermedad. También es cierto que, como para todos los factores de riesgo identificados, el poder predictivo es muy pobre, pero sí parece evidente la relación.

Nosotros atendemos a chicos por debajo de los dieciocho años. En nuestra práctica diaria, hemos atendido a algún chico que hemos sabido que tenían enfermedades crónicas, y que, de algún modo, eso habría podido condicionar el escenario general, pero incluso en esos pocos casos, no recuerdo ninguno que aportara esta problemática como motivo principal de su desapego con la vida.

Francisco Villar Cabeza
Dr. Francisco Villar Cabeza

En mi experiencia, en el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, donde trabajo, todas las unidades que trabajan con diagnósticos crónicos en la infancia cuentan con un equipo de psicología. Por supuesto Oncología, que cuenta con un equipo de psicooncólogos, pero también la unidad de Fibrosis Quística cuenta con un psicólogo forma parte del equipo multidisciplinar.

Para responder la pregunta de forma directa, mi impresión es que desde salud mental se ofrece apoyo a todas estas unidades mediante la incorporación de psicólogos, que suelen formar parte de los equipos de interconsulta o de enlace de los hospitales. Y que este apoyo psicológico podría acabar convirtiéndose en una efectiva intervención de prevención selectiva para aquellos que podrían estar en riesgo por sus condiciones. Este podría ser el motivo por el que no atendemos prácticamente a chicos por estas problemáticas desde el programa de conducta suicida, porque ya se trata desde esas unidades.   

También hay muchas entidades de primera persona y familiares, como el caso por ejemplo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) que hacen una inmensa labor de ayuda psicológica.

Cecilia Borrás
Cecilia Borràs

La muerte por suicidio de una persona joven supone una devastación y una experiencia muy traumática para los familiares y amigos, nos marca de por vida.

Socialmente nos podremos sentir cuestionados e incluso interiorizamos este sentir, generándonos sentimientos de culpa que son muy profundos, presentes desde los momentos muy iniciales del duelo por suicidio.

Es recomendable en el inicio ofrecer compañía, respetando las necesidades de las personas en duelo, ayudar en lo más esencial y básico incluido el autocuidado; no emitir juicios ni opiniones sobre la persona fallecida por suicidio.

La compañía es escuchar evitando expresiones como: «sé lo que sientes» (a menos que hayas vivido una situación similar), «anímate por tus otros hijos/as”, «deja de llorar», «tienes que aceptarlo». Son expresiones que no ayudan, al contrario, provocan más dolor. A la muerte por suicidio, siempre inesperada y traumática, se une el hecho de la vivencia de una muerte a destiempo: los padres nunca estamos preparados para enterrar a nuestros hijos e hijas.

Se recomienda decir lo que ha ocurrido cuanto antes a los pequeños, adolescentes y jóvenes del entorno familiar. Es importante que sean conocedores por parte por algún adulto directo, mejor madres y padres, en caso que sean hermanos.

Ayuda y es muy recomendable conocer a otras personas que han vivido esta experiencia que ofrecen su ayuda, individual o en grupos, para la gestión de las emociones y los sentimientos abrumadores en un duelo complejo.  Puedes encontrar esta ayuda a través de las asociaciones de supervivientes, como Después del Suicicio- Asociación de Supervivientes  o Papageno. En esta última web puedes encontrar el recurso más cercano a tu domicilio.

A los amigos se recomienda hablar de la experiencia vivida con personas de confianza. Hablar de lo que se ha vivido con alguien que sepa escuchar es una gran ayuda.

Las amistades o los hermanos y hermanas adolescentes pueden sentirse culpables, en especial aquellos que podrían haber recibido alguna palabra de amenaza o actos que pudieran hacer alertar o prever su muerte. Otros pueden sentir rabia y enfado, pensando que ha hecho un acto «tan egoísta». Otros quizás, no sepan cómo expresar lo que sienten. Se deben reconocer y validar sus emociones.

Es importante transmitir a los más jóvenes que no hay una manera correcta de sentir el dolor, que es importante sentirlo y poderlo hablar, mostrando nuestra disposición a hacerlo cuando ellos se sientan preparados.

Para una lectura y reflexión sobre el duelo por suicidio os recomiendo «El duelo o los duelos»

Jordi Mitjà
Jordi Mitjà Costa

Las enfermeras tienen un papel muy importante en la prevención primaria del suicidio, en el seguimiento y tratamiento de las personas de riesgo. Para la prevención del suicidio las enfermeras trabajamos en la educación para la salud, apoyo individual y familiar. Realizar un plan de cuidados nos permite identificar aquellos factores protectores sobre los cuales hay que incidir. La entrevista clínica y las escalas de evaluación del riesgo suicida también nos permiten detectar aquellas personas que puedan estar en riesgo.

Cuando una persona realiza una tentativa autolesiva, es porque ha utilizado una estrategia para la ansiedad, angustia o la desesperanza desadaptativa. Por lo tanto, las enfermeras centramos nuestra educación sanitaria en dar herramientas y estrategias adaptativas para utilizar en el caso de que esta persona esté en crisis y pueda recurrir a ella. Son un ejemplo los ejercicios de relajación y respiración, las técnicas de distracción, o frotarse un cubito de hielo por la piel. 

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