Prevalencia de los trastornos depresivos

La depresión es hoy en día uno de los principales problemas de salud en el mundo, por su frecuencia y por las consecuencias que conlleva. Su prevalencia es muy alta, ya que se calcula que entre el 8% y el 16% de las personas sufrirán depresión a lo largo de su vida. En la actualidad, es la segunda causa de discapacidad en el mundo (representa un 4,3% de la carga global de la enfermedad), pero en 2030, según estimaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS), se convertirá en la primera causa.

Según la OMS, más de 322 millones de personas tienen depresión en todo el mundo, de las cuales menos del 25% tienen acceso a tratamientos efectivos. También advierte que una de cada cinco personas llegará a desarrollar un cuadro depresivo en su vida, y que este número aumentará si concurren otros factores como la comorbilidad o situaciones de estrés.

Según el estudio ESEMeD (European Study of the Epidemiology of Mental Disorders), la prevalencia en España es inferior a la de otros países europeos (del 10.6% a lo largo de la vida y del 4% al año), con una edad de inicio más temprana y altas tasas de comorbilidad y cronicidad. El estudio también revela que la depresión es más frecuente en pacientes ingresados en el hospital, hasta un 18,9%. Por otro lado, España es el país europeo con la tasa más alta de síntomas depresivos en población de edad avanzada.

El número total estimado de personas con depresión ha aumentado en los últimos años debido a diferentes factores: el envejecimiento de la población, el nivel de estrés que sufrimos en el día a día, los problemas sociales y económicos y el aumento de consumo de sustancias tóxicas y fármacos.

A pesar de todo, muchas personas con depresión no reciben la ayuda necesaria, y es frecuente que no acudan a profesionales o que abandonen el tratamiento antes de estar recuperados. En este sentido, hasta el 40% de los pacientes con depresión abandona el tratamiento en el primer mes, y el 60% de los que continúan lo abandona a lo largo de los seis primeros meses. Aún más, el 15% no llega nunca a iniciar el tratamiento y muchos de ellos no informan a su médico del abandono.

Entre las razones que explican esta situación se encuentran las relacionadas con el médico (tipo de relación con el paciente, accesibilidad y confianza ofrecida), las relativas al tratamiento (complejidad de la toma, efectos secundarios, duración y grado de interferencia con el día a día) y las que tienen que ver con la personalidad del paciente (su conciencia de enfermedad o preocupación por los efectos del tratamiento).