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Los trastornos del sueño en las personas con TDAH

Hábitos diurnos y condiciones que favorecen la conciliación y el mantenimiento del sueño
Dr. Christian Fadeuilhe Grau

Dr. Christian Fadeuilhe Grau

Doctor en Psiquiatría. Profesor clínico asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona.
TDAH y sueño

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente en la infancia. La prevalencia estimada se sitúa en torno al 5,3%, persistiendo en la edad adulta en cerca del 65% de los casos. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención y/o hiperactividad e impulsividad que interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral e impactan negativamente en la calidad de vida de la persona afectada.

Asimismo, se trata de un trastorno que asocia una elevada comorbilidad con otras patologías psiquiátricas, entre las que destacan los trastornos de ansiedad, depresivos, de personalidad, de uso de sustancias y del sueño. También se ha relacionado con un mayor riesgo de sufrir condiciones médicas como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes o la enfermedad tiroidea autoinmune.

El trastorno del sueño agrava la sintomatología de las personas con TDAH, pues causa un empeoramiento del funcionamiento cognitivo, inquietud e impulsividad. 

En la última década ha habido un interés creciente por conocer la relación entre el TDAH y los trastornos del sueño, pues tanto en población infantil como adulta se ha identificado una elevada prevalencia de insomnio, de mala calidad del sueño y de alteraciones del ritmo circadiano.

Las personas con TDAH suelen asociar dificultades tanto para la conciliación como para el mantenimiento del sueño. Esto agrava la propia sintomatología del trastorno, al causar un peor funcionamiento cognitivo, así como mayor somnolencia diurna, inquietud e impulsividad. Estos síntomas, relacionados con la falta de un sueño reparador, también se asocian a un mayor riesgo de presentar otros trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión.

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El TDAH a lo largo de la vida

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Por ello, es importante no menospreciar la calidad del sueño en estas personas y, en caso de detectar un patrón persistente de mal descanso nocturno o insomnio, consultar con un especialista. El tratamiento de estos trastornos del sueño suele ser de tipo conductual, siendo la implementación de una buena higiene del sueño el primer abordaje recomendado.

Recomendaciones para favorecer el sueño

Implementar una buena higiene del sueño incluye regular hábitos diurnos y propiciar condiciones que favorezcan el sueño. Entre los principales hábitos diurnos que se recomiendan destacan: 

  • Procurar levantarse y acostándose siempre a la misma hora, incluido el fin de semana.
  • Evitar las siestas durante el día, sobre todo tras una noche con sueño escaso.
  • Evitar la ingesta excesiva de líquidos o comidas copiosas, así como la cafeína, nicotina y alcohol, especialmente antes de acostarse.

Respecto a las condiciones que favorecen el sueño, se recomienda:

  • Evitar ejercicio físico intenso en las 3 horas previas a acostarse.
  • Programar una reducción progresiva de la actividad antes de acostarse.
  • Utilizar un colchón firme y una almohada cómoda.
  • Establecer una rutina antes de acostarse y realizarla cada día en el mismo orden (tomar algo caliente, leer un rato, lavarse los dientes, etc.).
  • Irse a la cama solo cuando se tenga sueño.
  • Mantener un entorno del sueño silencioso, oscuro, seguro y confortable.
  • Si no se concilia el sueño en torno a los 30-45 minutos, salir de la cama y de la habitación y realizar una actividad relajante y monótona hasta sentir sueño de nuevo, y solo entonces volver a la cama, repitiéndolo las veces que sea necesario.
  • Utilizar la cama solo para dormir. No realizar en ella otras actividades como leer, ver la televisión, oír la radio, etc.
  • Evitar utilizar dispositivos con pantallas en la media hora previa a iniciar el sueño.

Otras estrategias que también pueden contribuir a esta mejoría son la psicoeducación, las técnicas de relajación (favorecen especialmente la conciliación y mantenimiento del sueño), el control de pensamientos intrusivos o de creencias erróneas acerca del sueño, así como el control de estímulos y la restricción del sueño.

Un porcentaje elevado de personas logran mejorar de forma significativa su descanso nocturno con estas pautas, y se ha observado que con ello no solo mejoran el bienestar y la calidad de vida, sino incluso también el propio TDAH.

En determinados casos, puede ser necesaria la prescripción de fármacos hipnóticos o de cronoreguladores, pero se aconseja hacer un uso limitado en el tiempo de estos medicamentos y complementarlos siempre con los abordajes no farmacológicos adecuados.