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¿Qué es el ciberacoso?

Claves para identificar el acoso en la red y actuar
Paloma Gomis

Paloma Gomis Perez

Enfermera especialista en pediatría. Unidad de Pediatría.
Hospital de Getafe
Cyberbullying

En una generación de nativos digitales, la utilización que los niños y niñas realizan de las nuevas tecnologías de la comunicación e información (TIC), supone un importante reto para las familias, ya que un uso inadecuado de estos instrumentos expone a los menores a innegables riesgos.

Desde hace varios años, dichas herramientas han favorecido que el acoso o bullying tradicional haya excedido estos límites y se haya extendido en forma virtual a los hogares de los alumnos agredidos e intimidados. Entendemos por ciberacoso al tipo de acoso en la red aplicado en un contexto en el que únicamente están implicados menores.

Asimismo, la situación epidemiológica actual, con la restricción del movimiento, el cierre temporal de los centros educativos y el aislamiento domiciliario ha aflorado un aumento de este fenómeno. Así también, los sentimientos de aburrimiento, ira, hostilidad y frustración experimentados en el niño durante este periodo pueden condicionar la necesidad de que se expresen en las redes a través del ciberacoso.

¿Por qué se produce el ciberacoso?

El entorno virtual propicia el anonimato de los agresores, permitiendo que se difundan masivamente las conductas y que estas lleguen a una amplia audiencia: insultos o palabras ofensivas, amenazas, fotos y vídeos comprometidos de la víctima, difusión de rumores o información personal, pirateado o suplantación de identidad a través de una cuenta falsa, etc.

Al igual que en otros tipos de acoso, los motivos principales se encuentran en las características diferenciadoras de las víctimas y en la diversión y agresividad de los acosadores. No obstante, otros motivos pueden ser: gastar una broma, discusiones, problemas sentimentales, aficiones y venganzas, diferencias por raza, cultura o religión, orientación sexual o presencia de problemas psicológicos en la víctima.

¿Cómo saber si tu hijo o hija está sufriendo ciberacoso?

Debemos tener en cuenta que las niñas son más propensas a sufrirlo que los niños, además de que una cuarta parte de las víctimas no cuenta la situación a sus familias.

Hay algunas señales que nos pueden alertar de un problema de ciberacoso:

  • Mostrar inquietud, irritabilidad, nerviosismo o si comienza a llorar cuando recibe una notificación en el móvil.
  • No dejar ver al adulto sus redes sociales.
  • Desmotivación para asistir al centro escolar.
  • Mostrarse con temor a encontrarse con sus amistades. No querer quedar con ellos, ir al colegio o incluso salir a la calle.
  • Timidez en casa.
  • Abandono del uso de los dispositivos móviles de manera brusca e inesperada.
  • Haber sufrido episodios previos de acoso en el centro escolar.

¿Cómo actuar si nuestro hijo o hija está sufriendo un caso de ciberacoso?

Es importante cuidar la privacidad de nuestros hijos, por lo que el uso de las tecnologías debe estar supervisado de manera directa o indirectamente por los padres o cuidadores, conociendo las contraseñas de todos sus dispositivos. Es útil que el niño emplee un nombre ficticio y tenga una fotografía de algún personaje de ficción para los perfiles que tenga en las redes sociales, reforzando que sólo se debe compartir contenido con personas a las que se conoce personalmente. Además, debemos:

  1. Ofrecer respeto, confianza y seguridad.
    En ningún caso forzaremos al niño a enfrentar situaciones que lo puedan violentar aún más. Si nos lo cuentan, debemos escucharlos y apoyarles.
  2. Evitar contestar a los mensajes del acosador.
    No responder a una provocación, bloqueando al remitente como no deseado.
  3. Registrar el incidente y presentar una denuncia si el ciberacoso persiste.
    Se deben guardar las pruebas, descargando los archivos relacionados y haciendo un registro de las horas y días en los que fueron enviados.
  4. Solicitar ayuda a la familia, cuidadores, amistades o profesores.
    Llamar al teléfono 017 (servicio telefónico gratuito) o consultar la web de la Asociación Española contra el ciberacoso para recibir apoyo.
  5. Reforzar su autoestima y reconocer su valentía por haber pedido ayuda.
    Debemos transmitir que no está solo ante el problema y que no es el culpable de la situación vivida
  6. Notificar el caso al centro educativo y solicitar su intervención.
    Se estima que el 80% de los docentes eran conocedores de la situación de ciberacoso. Resultaría interesante involucrar a los compañeros de clase, ya que suelen ser testigos del acoso, para que lo puedan denunciar en una situación similar. 
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