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Artículo

TDAH, bajo rendimiento y fracaso escolar

Los trastornos por déficit de atención, una de las causas del abandono escolar que es necesario abordar
Dr. Miquel Casas Brugué

Dr. Miquel Casas Brugué

Catedrático de Psiquiatría. Director del Programa SJD MIND Escoles. Institut MIND
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Rosa Bosch

Dra. Rosa Bosch Munsó

Psicóloga. Coordinadora del Programa SJD MIND Escoles. Institut MIND
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Fracaso escolar

El bajo rendimiento, el fracaso y el abandono escolar, entendidos como el conjunto de alumnos que presentan graves dificultades para superar la ESO y que, posteriormente, no siguen una formación obligatoria, es un problema gravísimo que afecta a nuestro país, con unos porcentajes muy superiores a la de la mayoría del resto de países desarrollados. Este hecho nos obliga a reflexionar sobre los graves problemas conceptuales que afectan a nuestro sistema educativo y, también, sobre las características de los actuales recursos psicológicos y psiquiátricos que se ofrecen a los colectivos infantojuveniles con dificultades de aprendizaje.

Según los datos del Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya, el 17 % de los alumnos catalanes acabarán sus estudios obligatorios con fracaso escolar, porcentaje claramente alejado de la media norteeuropea, que se ubica entre el 4 % y el 7 % del alumnado. Cuando estos porcentajes se transforman en cifras reales se evidencia más crudamente la magnitud del problema, ya que significa que, de los 1.020.000 alumnos matriculados en educación primaria y en ESO durante el pasado curso académico 2021-2022 en Cataluña, aproximadamente unos 170.000 finalizarán la ESO con fracaso escolar.

Hay alumnos de educación primaria y ESO que, teniendo un cociente intelectual normal o alto, cursan los estudios con muchas dificultades, porque tienen problemas de atención, de concentración, de habla, de lectura, de cálculo y de comprensión de textos escritos

Junto con el fracaso escolar, cabe resaltar el abandono prematuro de los estudios, que en nuestro país se cifra en un 16 %-17 % en el alumnado nativo y en un 25 %-30 % en el alumnado de origen inmigrante, o la elevadísima cantidad de jóvenes que «no estudian ni trabajan», que el último informe de la OCDE del año 2021 sitúa entre el 20 % y el 22 %.

El Llindar

Las escuelas de segunda oportunidad, el éxito educativo contra el abandono escolar

Que un número tan importante de alumnos de educación primaria y ESO presenten fracaso y abandono escolar implica, forzosamente, la existencia previa de un «bajo rendimiento escolar» muy elevado, sin porcentajes declarados, que son los alumnos de educación primaria y ESO que, teniendo un cociente intelectual normal o alto –por lo que sería esperable un rendimiento escolar adecuado–, cursan los estudios obligatorios con muchas dificultades y un aprovechamiento académico pobre, porque presentan dificultades importantes de atención, de concentración, de habla, de lectura, de cálculo y de comprensión de textos escritos.

El bajo rendimiento, el fracaso y el abandono escolar tienen un origen multifactorial, en el que intervienen las características familiares, los condicionantes socioeconómicos, los determinantes culturales y migratorios, la calidad de los centros docentes y, también, los diversos factores genéticos y psicobiológicos directamente relacionados con el aprendizaje.

Los trastornos del neurodesarrollo, el factor olvidado de los problemas de aprendizaje

Desgraciadamente, nuestros sistemas educativos y sanitarios, que son muy competentes en la identificación y abordaje de los factores docentes, familiares, socioeconómicos y culturales que rodean a los alumnos con problemas de aprendizaje, no valoran adecuadamente los factores psicopatológicos directamente implicados en esta problemática, entre los que destacan, principalmente, el conjunto de trastornos del neurodesarrollo (TDAH, dislexias, discalculias, disgrafías, trastornos de la comunicación, trastornos del espectro del autismo, etc.).

Esta falta de valoración de los trastornos del neurodesarrollo se refleja en el evidente infradiagnóstico en nuestra población escolar y en la consecuente falta de implementación de tratamientos específicos durante el período infantojuvenil. En un reciente estudio publicado por el grupo de trabajo del Hospital Universitario Vall d'Hebron y por el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, se describe que en las escuelas públicas de Cataluña se identifican y se tratan solo uno o dos alumnos de cada diez que lo necesitan y, en las escuelas concertadas, solo tres o cuatro alumnos de cada diez que lo necesitan. (Bosch et al., 2021). El resto de alumnos con estos trastornos no diagnosticados y no tratados están destinados al bajo rendimiento y al fracaso escolar, a tener importantes dificultades para acceder a una actividad laboral y a presentar múltiples problemáticas conductuales y adictivas. (Pagerols et al., 2022).

Como saber si mi hijo tiene un trastorno aprendizaje

Cómo saber si mi hijo tiene un trastorno de aprendizaje

Es importante señalar que si no se han identificado, diagnosticado ni tratado los trastornos del neurodesarrollo en la etapa escolar obligatoria, cuando estos alumnos llegan a la adolescencia se les suele diagnosticar, erróneamente, como personas ansiosas y depresivas o, también, con personalidad límite y antisocial, lo que dificulta un tratamiento adecuado e impide prevenir las graves complicaciones conductuales asociadas.

Los alumnos con trastornos del neurodesarrollo no diagnosticados y no tratados están destinados al fracaso escolar, a tener dificultades para acceder a una actividad laboral y a presentar problemáticas conductuales y adictivas.

Esta falta de diagnósticos y tratamientos es más evidente en los colectivos infantojuveniles tutelados o con problemas socioculturales y de inmigración, y esto contribuye claramente a que presenten más dificultades académicas y conductuales que la población general, lo que dificulta claramente su posterior integración sociolaboral.

La prevalencia de los trastornos del neurodesarrollo en Cataluña se sitúa entre el 18 % y el 22 % de la población escolar, es decir, uno de cada cinco alumnos, porcentajes  similares a los de todos los países desarrollados en los que se ha calculado. Dentro de este grupo amplio de trastornos destaca, por su frecuencia de presentación, el trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad (TDAH o TDA), con porcentajes que oscilan entre el 7 % y el 9 % del colectivo infantojuvenil y con unas características sintomatológicas ya descritas sobradamente en el portal sobre TDAH de Som Salut Mental 360.

La relación entre el TDAH y el bajo rendimiento escolar

El TDAH, con su gran complejidad atencional, impulsiva e hiperactiva, dificulta enormemente un aprovechamiento académico adecuado, ya que al alumno afectado le resulta muy difícil adquirir los conocimientos mínimos requeridos por el actual sistema educativo para lograr satisfactoriamente sus estudios. Un buen rendimiento escolar exige al alumno unas capacidades de atención, concentración y abstracción plenas, junto con la capacidad de limitar voluntariamente sus necesidades de moverse y jugar, propias de la edad, durante los períodos secuenciales de 40-45 minutos que corresponden a las clases. El alumno con TDAH «desconecta» rápidamente de lo que explica el maestro o profesor y pierde toda posibilidad de aprovechamiento de las materias explicadas y, aburrido e incapaz de mantenerse quieto y atento, se distrae entrando en su mundo imaginario o interfiriendo en el trabajo de sus compañeros de clase.

TDAH

El TDAH, un trastorno común en la población infantil

El TDAH, muy frecuentemente, va acompañado de algún trastorno del aprendizaje, como la dislexia o la discalculia, lo que exige un diagnóstico diferencial y un abordaje terapéutico más complejo que el que se necesita para un TDAH sin comorbilidades, ya que el tratamiento específico del TDAH no será suficiente para solucionar las dificultades escolares y conductuales que presenten estos alumnos. Por la misma razón, cuando se detecte un trastorno de aprendizaje como la dislexia, la discalculia, la disgrafía, etc., es muy importante realizar siempre un despistaje de la presencia de TDAH antes de programar un tratamiento exclusivamente dirigido a los trastornos de aprendizaje, ya que la comorbilidad frecuente entre estos trastornos y el TDAH exige unos tratamientos específicos realizados por profesionales altamente cualificados.

El alumno con TDAH «desconecta» rápidamente de lo que explica el maestro y pierde toda posibilidad de aprovechamiento de las materias explicadas

Gracias a las continuas campañas de concienciación que están llevando a cabo las asociaciones de familiares con hijos afectados, junto con las continuas advertencias de los profesionales docentes y sanitarios que trabajan en este campo, los alumnos con TDAH, hiperactividad marcada y alteraciones de conducta son cada vez más fácilmente detectados, diagnosticados y tratados, aceptando que sus dificultades académicas son consecuencia de un problema de base psicobiológica y no el resultado de ser «perezosos», «maleducados» o «faltos de voluntad» hacia los estudios.

El TDA, un trastorno poco diagnosticado y tratado

Desgraciadamente, no ocurre lo mismo con el TDA, es decir, el trastorno de atención sin hiperactividad, patología menos conocida en el ámbito social, ya que al carecer de los síntomas hipercinéticos e impulsivos típicos del TDAH –síntomas que suelen ser los que más molestan a los adultos–, el alumno resulta menos disruptivo en el ámbito familiar y escolar, lo que hace que se le preste menos atención.

Sin embargo, hay que recordar que el TDA es una de las causas principales, por desgracia muy poco diagnosticada y tratada, del bajo rendimiento y del fracaso escolar en alumnos con conductas normativas. En el período infantojuvenil, si el TDA, que cursa sin hipercinesia ni alteraciones del comportamiento, no va acompañado de dislexia, discalculia, disgrafía o cualquier otro trastorno del aprendizaje, suele no ser diagnosticado y, como resultado, se considera que el alumno «que no aprende pero no molesta» tiene un bajo cociente intelectual. Esto hace que la mayoría de las veces no se instauren tratamientos específicos para el trastorno de atención, por lo que el fracaso escolar de estos alumnos está prácticamente asegurado.

Se considera que el alumno «que no aprende pero que no molesta» tiene un bajo cociente intelectual. Esto hace que la mayoría de las veces no se instauren tratamientos específicos para el trastorno de atención

La solución al bajo rendimiento escolar que presentan los alumnos con TDAH o TDA pasa, siempre que sea posible, por su detección inicial en el ámbito familiar y en las guarderías, por un diagnóstico correcto cuando el alumno inicia la educación primaria y por la instauración de un tratamiento cognitivo-conductual o, si es necesario, medicamentoso, que siga las pautas e indicaciones que marcan las guías científicas, nacionales e internacionales, que se ocupan de este problema. El objetivo final es permitir al alumno una capacidad de atención, concentración y abstracción adecuadas, necesarias para un correcto aprovechamiento escolar y, en el caso del TDAH, conseguir simultáneamente la contención de la actividad motora no finalista y el control de la impulsividad patológica.

Se considera que no será posible mejorar el rendimiento escolar y, por tanto, evitar el fracaso y el abandono académico en nuestro país si no se efectúa un abordaje obligatorio y rutinario del TDAH y del TDA en las escuelas durante el período de la educación primaria, realizado en el contexto de un programa de diagnóstico y tratamiento, integral y holístico, de los trastornos del neurodesarrollo en el colectivo infantojuvenil.