Pautas para hablar correctamente sobre el sinhogarismo

Es preciso cuidar los enfoques, las palabras y las imágenes para erradicar mitos y estereotipos
Mònica Fidelis Pérez de Tudela
Mònica Fidelis Pérez de Tudela
Periodista. Project Manager
SOM Salud Mental 360
comunicar sinhogarismo

Como sucede con todos los estereotipos con los que convivimos día a día, las personas sinhogar no se escapan de ser miradas de una manera concreta en nuestra sociedad. Una mirada filtrada por décadas de mensajes orales, escritos y gráficos reproducidos por los medios de comunicación y la industria audiovisual contemporánea, y filtrada por el desconocimiento que tenemos sobre el fenómeno y el «rechazo» a lo diferente y no normativo.

Cuando uno se pregunta a sí mismo si podría encontrarme en esta situación, la subjetividad modifica radicalmente la mirada porque, sí, podrías ser tú.

En la Guía de estilo sobre sinhogarismo, editada por la Xarxa d’Atenció a les Persones Sense Llar, del Ayuntamiento de Barcelona, nos invitan a hacernos estas preguntas:

  • ¿Te han despedido del trabajo alguna vez?
  • ¿Te encontrarías solo o sola en caso de afrontar una situación difícil?
  • ¿La cuenta corriente te ha quedado alguna vez al descubierto?
  • ¿Has tenido algún problema de salud que haya truncado un proyecto laboral o vital que tenías?

Cuanto más alto sea el número de respuestas afirmativas, aseguran que más cerca estarás de comprender cómo se sienten las personas que lo han perdido todo, incluso el hogar.

Las palabras hacen la cosa y las imágenes que utilizamos para ilustrar algunos temas también. Es por ello que es importante revisar cómo hablamos del sinhogarismo para evitar caer en mitos y estereotipos que perpetúan el estigma y la mirada paternalista. La Guía de estilo sobre sinhogarismo y la Guía con recomendaciones sobre el tratamiento informativo del sinhogarismo, ambas editadas por la Xarxa d’Atenció a les Persones Sense Llar, del Ayuntamiento de Barcelona, son dos herramientas clave que ayudan a entender dónde poner el énfasis y dónde no, cómo tratar esta realidad de forma que se aporte conocimiento y no prejuicios ni estereotipos. Vamos a desgranar cuáles son las recomendaciones que aportan.

Diez pautas básicas para hablar correctamente sobre el sinhogarismo

Tratar el sinhogarismo como un fenómeno multicausal y no focalizando sobre la persona que lo sufre

Quedarse sin vivienda no se debe a una única causa, sino que es multicausal que tiene que ver con carencias en los ámbitos sociofamiliar, afectivo, laboral, económico, de vivienda, de salud, de estatus documental y jurídico, etcétera. En algunos de estos ámbitos, la persona puede actuar con el apoyo de los servicios de apoyo, pero en otros no puesto que son de tipo estructural, institucional o legal y acaban siendo un muro insuperable para estas personas.

El fenómeno ha ido cambiando con el tiempo y donde antes encontrábamos personas con problemas de salud mental o adicciones, éstos pasan a un segundo plano con las olas de movimiento migratorio que han incrementado el número de personas sinhogar en toda Europa. En este sentido, hay que destacar que, si bien hace unos años el nivel formativo y profesional de estas personas era bajo, cada vez hay más personas con un alto grado de competencias académicas y formativas que se encuentran en esta situación.

Evitar culpabilizar a las personas sin hogar porque cualquiera puede encontrarse en esta situación

El tratamiento informativo de las personas en situación de sinhogarismo debe evitar la culpabilización porque estamos ante un fenómeno que obedece a múltiples razones y que nos puede afectar a todos. Pretender culpabilizar a las personas que lo sufren es ignorar la realidad de este hecho y buscar culpables donde no los hay. Como todos sabemos, nadie tiene el control total de su vida y los riesgos de caer en una situación de fragilidad han aumentado. Tenemos que abordar esta realidad con plena conciencia de la doble vertiente social y personal que eso significa.

Tratar a las personas sin hogar como seres humanos completos

No haría falta recordarlo, pero las personas en situación de sinhogar son personas como todas las demás: con una historia de vida, con sueños y ambiciones, con proyectos de vida, miedos y retos. Al igual que el resto de personas, tienen derechos y opinión sobre lo que quieren, lo que no quieren y cómo quieren ser ayudados. Los medios de comunicación deben encontrar sus propios recursos narrativos y gráficos para subrayar esta realidad que no caiga en la estigmatización y los estereotipos, evitando un tratamiento morboso o de entretenimiento.

Poner el acento en los aspectos positivos y no sólo en lo que no tienen

En el momento de tratar informativamente un tema sobre sinhogarismo, poner el acento en términos positivos también transmite una imagen positiva: aquello por lo que luchan o desean o sus cualidades. El abordaje que se suele hacer es desde lo que estas personas no tienen, como la vivienda, destacando la situación de pobreza, algo que no se hace con las personas que no viven esta situación.

Ayudar a combatir los falsos mitos sobre las personas sin hogar

Las ideas preconcebidas sobre las personas sinhogar son un lastre en el tratamiento informativo. Los medios de comunicación y las empresas audiovisuales pueden contribuir a terminar con estos mitos:

  • «Están así porque quieren»
    Esto se suele decir cuando una persona rechaza un servicio o un recurso público, sin tener en cuenta factores como la forma de intervención de la administración antes y durante el proceso o las necesidades de la propia persona.
  • «No quieren trabajar»
    La mayoría de las personas que se encuentran sin hogar han trabajado, querrían trabajar o, incluso, trabajan. En este último caso, algunas son víctimas de explotación o trabajan en la economía sumergida. Tener ganas de trabajar y disponer de capacidades suficientes para hacerlo no siempre se traduce en inserción, a pesar de los recursos de la administración para mejorar la empleabilidad de estas personas en un mercado laboral cada vez más exigente.
  • «La pobreza no tiene solución, siempre la habrá»
    Los datos demuestran que, con políticas adecuadas, se puede conseguir que nadie duerma en la calle. Es el caso de Finlandia, donde no hay personas durmiendo en la calle gracias a políticas públicas elaboradas mediante la consecución de estrategias de abordaje integral.
  • «Deben atenderse las urgencias, principalmente en invierno»
    La llegada del frío hace que estas personas sean más vulnerables, pero también hay que tener en cuenta que se producen factores de vulnerabilidad todo el año (deshidratación, periodos de convalecencia que tendrían que hacerse bajo techo, etcétera); que se tienen que dar respuestas urgentes cuando una persona en situación de larga estancia en la calle realiza una demanda de ayuda: puede ser una oportunidad de intervención única, y que es urgente dar salida real a las personas para evitar que el hecho de estar más tiempo del necesario en un servicio de acogida temporal empeore su proceso.
  • «La solución al sinhogarismo son los albergues»
    Los albergues forman parte de un modelo de atención que está en proceso de regresión. Los países más avanzados en materia social sustituyen este tipo de alojamiento por vivienda social y apoyo a largo plazo. La solución al sinhogarismo es el acceso a la vivienda asequible, disponer de suficientes ingresos y del acompañamiento social cuando sea necesario.
  • «..Y no quieren ir»
    A menudo, los albergues no responden a las necesidades ni los deseos de estas personas. Al final, se convierten en recursos tranquilizadores para parte de la sociedad, que no ve a estas personas en la calle y, por tanto, no se sienten interpelados. Cuando la persona inicia el proceso para asumir su propia autonomía, no ausente de retos, es cuando se hace más necesaria la empatía y la solidaridad de la sociedad.
  • «Al menos tienen lo que la gente les da»
    Las personas que han vivido en la calle, como no puede ser de otro modo, agradecen la solidaridad ciudadana, pero una visión a medio y largo plazo evidencia el progresivo deterioro de la situación personal. En esta línea, se ha comprobado que la vida en la calle adelanta la edad de defunción unos veinte años de media.
  • «La solución depende de la caridad y de la solidaridad de la gente»
    La caridad no puede ser la solución, es necesario afrontar este fenómeno desde los derechos de las personas. Aunque no se puede obligar a nadie a salir de la calle por cuestión de derechos, tampoco se puede privar a nadie de los derechos básicos a los que a menudo solo se puede acceder si se muestra favorable a la adhesión a un programa social (de vivienda, laboral, alimentario, etcétera). En la práctica, el servicio de ayuda en la calle debe asegurarse de no emitir juicios de valor sobre lo que la persona tiene que hacer o no con lo que se le da.
  • «Solo hay hombres en la calle»
    Ciertamente, en las estadísticas sobre el género de las personas que duermen o pasan el día en la calle, así como en el conjunto de personas atendidas en los servicios, la mayoría son hombres. Según los últimos datos del INE, un 76,7% son hombres.
    En cambio, en otras estadísticas, como las de viviendas inseguras, viviendas inadecuadas o situaciones afrontadas desde otros tipos de programas, el sinhogarismo femenino se incrementa: madres con cargas familiares, víctimas de violencia de género no denunciada, chabolismo, etcétera. Por su parte, el sinhogarismo femenino es, todavía, un fenómeno del que se está impulsando la investigación entre organismos y académicos del sector en el ámbito europeo.
  • «Todos son alcohólicos y toxicómanos que se lo han buscado»
    El alcoholismo y las adicciones son trastornos de salud mental que deben afrontarse como tales sin extraer valoraciones morales y culpabilizadoras, así como sucede con otros trastornos mentales que representan un tabú para gran parte de la sociedad. En torno a este mito, se extiende el dilema sobre qué es consecuencia y qué es causa: la situación de sinhogarismo o los trastornos mentales. Las causas del sinhogarismo son diversas y el estigma del alcoholismo o las toxicomanías se reduce a un segundo plano al observar que, con la crisis económica y los conflictos sociales que generan los movimientos migratorios, se ha producido un incremento del sinhogarismo en la mayor parte de Europa.
  • «Ensucian la ciudad y generan problemas de incivismo»
    Esta es una mirada desde quien tiene lo que se considera necesario para una vida digna. Hay que hacer esfuerzos por comprender que existen y se sufren otras realidades, o en qué podemos hacer para prevenirlas y cómo podemos atender o mejorar la sociedad en que vivimos. Vivir en la calle supone no disponer de los espacios propios de un hogar: desde una percha donde colgar el abrigo en invierno hasta un espacio en el que mantener relaciones íntimas. Estas personas no tienen más remedio que realizar en el espacio público, con el riesgo de ser sancionadas, las actividades que normalmente se hacen bajo la privacidad de un hogar. Pero los conflictos en los espacios públicos van mucho más allá e implican a todos los miembros de la sociedad y sus distintos comportamientos. La circulación de personas en cualquier población genera usos molestos en los espacios públicos.

Evitar las imágenes que reproducen estereotipos y salvaguardar el derecho a la intimidad

El tratamiento de las imágenes de personas en situación de sinhogarismo requiere un gran cuidado. Es necesario velar por que las imágenes escogidas no contribuyan a reproducir estereotipos, evitar la intromisión en la intimidad e intentar ofrecer una visión más amplia de la realidad de las personas sin hogar o en riesgo de exclusión social. También se considera una acción positiva de cambio evitar el uso reiterado de imágenes de archivo para ilustrar las noticias sobre el sinhogarismo.

Tampoco se puede olvidar el respeto a la imagen de cada persona y la obligatoriedad de pedir un consentimiento informado para el uso de imagen.

Dar voz a las personas en situación de sinhogarismo porque ellas son las expertas en la situación y tienen derecho a explicar su vivencia

Tratar el fenómeno del sinhogarismo de forma inclusiva y entender la situación de estas personas requiere de espacios de reflexión. Los medios de comunicación tienen la posibilidad de hacer pensar sobre temas con enfoques inclusivos en el que las propias personas protagonistas puedan expresar su realidad y su vivencia.

Contrastar las fuentes y dar voz a las personas expertas

En la profesión periodística, se trata de un principio básico. En este caso, contrasta, verificar y consultar a las personas expertas es también vital.

Evitar una mirada paternalista y compasiva

Los enfoques paternalistas y compasivos no ayudan a hacer frente a una problemática social que no responde fácilmente a planteamientos de este tipo. Tampoco ayuda a un tratamiento sensacionalista, o más propio de la sociedad del espectáculo, que pone todo el peso en una parte de la historia de estas personas y olvida factores que hay que tener en cuenta.

Utilizar la terminología correcta

Las palabras nos ayudan a definir la realidad y a trabajar para cambiar el imaginario colectivo en relación a estas personas. Es necesario, por ejemplo, erradicar palabras como indigente o vagabundo, así como entender las diferencias terminológicas relacionadas con la vivienda. Tampoco se recomienda asociar siempre el sinhogarismo con el término pobreza, puesto que esta es solo una dimensión económica de las muchas otras circunstancias que rodean a la situación. En la guía se facilita un glosario de términos relacionados con la vivienda y los recursos sociales.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 23 de Noviembre de 2022
Última modificación: 23 de Noviembre de 2022
Mònica Fidelis Pérez de Tudela

Mònica Fidelis Pérez de Tudela

Periodista. Project Manager
SOM Salud Mental 360