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7 pasos para elaborar tu plan de seguridad personal

Esta herramienta identifica personas, lugares y acciones que facilitan la superación de la ideación suicida
SOM Salud Mental 360

Redacción

SOM Salud Mental 360
Plan de seguridad

Tener pensamientos suicidas puede ser abrumador. La persona que los tiene está en un estado emocional de mucho sufrimiento y ello hace que no vea la manera de cómo gestionar esta situación que pone su vida en riesgo.

Es muy importante entender que el suicidio no es una opción ni una respuesta. En los momentos en que aparece la ideación o una crisis es de gran ayuda tener un plan de seguridad personal que nos permite seguir unos pasos que nos recuerden las cosas importantes y qué hacer si estos pensamientos se hacen presentes.

Según la Fundación Española de Prevención del Suicidio, el plan de seguridad personal «es un instrumento que identifica las personas, lugares, ideas o acciones que facilitan la superación de la ideación suicida propia o ajena. Aunque normalmente suele estar dirigida a las personas con riesgo suicida, también es aconsejable que las personas que la estén ayudando cumplimenten su propio plan de seguridad, identificando los contactos y estrategias propias, que, obviamente, no tienen por qué coincidir con la de su allegado».

Barbara Stanley y Gregory Brown definieron en su artículo «Safety planning intervention: A brief intervention to mitigate suicide risk», el contenido de esta intervención del plan de seguridad como un método de reducir el riesgo de suicidio.

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Los 7 pasos que se deben seguir en el plan de seguridad son:

  1. Los síntomas de alarma.
    Se trata de recoger aquellos síntomas de alarma que indican que estás entrando en un estado emocional bajo y de riesgo. Cada persona tiene sus propios síntomas y situaciones, pero, a modo de ejemplo, algunos de ellos pueden ser no querer ir a la escuela, no desear la compañía de otras personas o tener pensamientos en los que no te tratas bien: «no sirvo para nada», «nadie me quiere» o imágenes que te vienen a la cabeza y que ya has experimentado antes. Conocer cuáles son tus propias señales de alarma te permitirán pedir ayuda y recibir el apoyo que necesites. Hazte esta pregunta: ¿Qué experimentas cuando empiezas a pensar acerca del suicidio o sientes mucha angustia?
  2. Razones para vivir.
    Cuando tienes pensamientos suicidas es fácil estar ofuscado. Poner por escrito tus razones para vivir, todo aquello que te hace feliz, las personas a las que quieres o todo lo que quieres hacer te ayudará a mantener el foco. Pueden ser cosas grandes o pequeñas, en definitiva, todo aquello importante en tu vida.
  3. Mantener un espacio seguro.
    Es muy importante proporcionarte un espacio seguro en el que no tengas elementos a tu alcance con los que puedas hacerte daño. Escribe cuáles son estos elementos y espacios que quieres evitar para mantenerse a salvo. Por ejemplo, tener los fármacos fuera de tu alcance, eliminar elementos en tu casa con los que podrías hacerte daño, etc. Este espacios también sirve para identificar a personas cuya compañía quizás debas evitar, como personas que beban en exceso o que te puedan conducir a potenciales situaciones de riesgo. 
  4. Cosas que puedes hacer por ti mismo.
    Tanto en el momento del pensamiento de autolesión como del pensamiento suicida, es importante dejar pasar el tiempo del impulso – que pasa- haciendo otras cosas que te ayuden a salir del bucle del pensamiento y a no dejarte llevar por ellos. Es importante que hagas una lista con todas aquellas cosas que puedes hacer para darte este tiempo y mantenerte a salvo. Pueden ser cosas sencillas y que te guste hacer, como escuchar música, leer, pasear a tu mascota, hacer ejercicio, etc. Es necesario también que reflexiones sobre cómo de capaz crees que puedes ser para seguir estos pasos durante una crisis y trabajar con tus profesionales de referencia en estrategias que ayuden a evitar un posible bloqueo en el momento de poner en marcha estas estrategias.
  5. Personas que te pueden apoyar.
    Haz una lista de las personas con las que puedas contactar porque te gusta estar con ellas y sabes que pueden ser un buen apoyo cuando te sientes mal. Conviene avisarles de que les incluyes en esta lista para que sepan que puede ser que alguna vez les llames para buscar apoyo emocional. En la lista también puedes incluir espacios favoritos a los que puedes ir, desde una casa particular a una cafetería, un parque, etc.
  6. Personas a las que llamar para pedir ayuda.
    Haz una lista con las personas, con sus nombres y teléfonos, a las que puedes llamar si necesitas ayuda inmediata: familia, amistades, personas de confianza.
  7. Ayuda profesional.
    Si tienes pensamientos suicidas, siempre hay ayuda profesional a la que puedes acudir. Si tienes ya a tu profesional de la salud  de referencia, añade su contacto a la lista. Recuerda que siempre puedes contactar con los teléfonos de ayuda disponibles en tu zona de residencia o llamar a los teléfonos de emergencias sanitarias.

 

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.