La espiral de la exclusión afecta gravemente la salud

El informe Foessa confirma el impacto de la pandemia
Marta Plujà Calderón
Marta Plujà Calderón
Técnica de campañas y sensibilización
Cáritas Diocesana de Barcelona
Exclusion social

Nos estamos adentrando en el siglo XXI y seguimos hablando de un concepto del siglo XIX. ¿Por qué no conseguimos la justicia social si tenemos los medios para hacerlo?

Se entiende por justicia social la ausencia de desigualdad. De entre las muchas dimensiones que alcanza, aquí quiero poner énfasis a cómo la exclusión impacta en la salud. Y lo haré con datos acabados de salir del horno.  Se acaban de publicar los resultados de la Encuesta sobre integración y necesidades sociales 2021, en el que es un nuevo Informe sobre exclusión social y desarrollo social en Cataluña elaborado por la Fundación Foessa, impulsada por Cáritas, que es quien preside su patronato. Es una entidad de referencia en el estudio de las desigualdades. Además, este último informe es la primera radiografía completa de la crisis de la COVID-19 en Cataluña.

A pesar de no ser un estudio diseñado pensando en la salud, sí que se pueden sacar conclusiones en este campo. De modo que, este informe nos dice que el impacto en la salud y la salud mental de la COVID-19 ha sido intenso, aunque este impacto está más relacionado con la crisis social generada por la pandemia que no con la sanitaria del propio coronavirus.

Los datos muestran como en Cataluña, ha empeorado más el estado de ánimo de los que ya tenían la salud afectada y que ya recibían los peores efectos de la COVID-19: el 17% de la población tienen alguna enfermedad grave o algún problema de salud crónico diagnosticado y de estas personas, el 8,8% no reciben atención médica por este problema de salud.

Más allá del impacto diferencial de la COVID-19 en Cataluña, el informe pone en evidencia que hay otros problemas que comprometen la salud de las personas, y que tienen el origen en factores socioeconómicos. Uno es el acceso a los medicamentos. Un 13,3% de los encuestados no tiene acceso porque no los puede pagar.

El otro es una alimentación inadecuada o insuficiente. Es muy preocupante que, hoy en día, en el 3% de los hogares catalanes, actualmente o durante los últimos diez años, se haya pasado hambre.

La prevalencia de estas dificultades es superior entre las personas en situación de exclusión social. Dentro de este grupo, el 45,7% ha dejado de comprar medicamentos por problemas económicos, el 11,7% ha experimentado situaciones de hambre y el 4,5% está formado por personas adultas con discapacidad, enfermedad crónica o problemas graves de salud.

Además, esta crisis ha afectado significativamente el bienestar emocional y la salud mental de las personas, y un 42% ha sufrido un empeoramiento de su estado de ánimo. Aquí también hablamos de un impacto más intenso en las personas que ya tienen la salud afectada.

Las personas con trastorno mental tienen más situaciones de exclusión que el resto de la población. Y las que se encuentran en exclusión severa, una frecuencia bastante más grande, con un 27,6% de personas entre las que tienen un trastorno mental frente del 14,2% de las que no lo tienen.

Resumiendo, nos encontramos ante un círculo vicioso formado por la crisis sanitaria y la social, que se acaban retroalimentando: la crisis de origen sanitario genera una crisis social que afecta intensamente la salud de las personas que viven en los hogares más desfavorecidos, cosa que, en última instancia, reduce sus posibilidades de integración social.

Para romper con esta espiral perversa no hace falta un milagro, basta con garantizar ingresos suficientes y reforzar la protección social para todas las personas.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 16 de Febrero de 2022
Última modificación: 16 de Febrero de 2022
Marta Plujà Calderón

Marta Plujà Calderón

Técnica de campañas y sensibilización
Cáritas Diocesana de Barcelona