Un año de resiliencia

Hace poco más de un año en el que todo cambio. Cambiaron nuestras realidades, nuestras prioridades y planes, nuestros miedos e incluso nuestros proyectos de vida.

Ha sido un año de pandemia, lleno de traumas para muchas personas y lleno de desafíos para muchas otras. Han sido unos meses en los que se ha puesto a prueba la capacidad de resiliencia de toda la ciudadanía, que ha tenido que adaptarse a unas circunstancias antes desconocidas que han supuesto un alto peaje emocional y vital.

No todo el mundo es resiliente o no lo es, al menos, en la misma medida.

Hemos conversado con algunas personas para saber cómo ha sido su vivencia.

Nos encontramos con Serafina Sabaté, una mujer de 92 años, con una capacidad de adaptación que sorprende. Su vitalidad y optimismo es fruto de quien lo ha vivido todo, incluida una guerra. Sufre por sus seres queridos y entiende la difícil situación que esta crisis sanitaria y social está suponiendo para muchas personas, pero dice que nunca ha sido de las que «se queda llorando en un rincón, sino que tiro para adelante».

Resiliencia

Actitudes que ayudan a ser resilientes

Un caso opuesto es Mayca Padilla, con una historia de vida marcada por la depresión y la ansiedad. Mayca vive acompañada de su perrita, que ha sido una auténtica salvavidas para su dueña en los peores momentos de la pandemia. Con el apoyo telefónico de familiares y de los compañeros de la asociación Assadega’m, de la que forma parte, Mayca dice que ha vivido «mal todo este tiempo por esta soledad no deseada» y empeoró su situación mental al tener que abandonar las actividades a las que estaba acostumbrada y sus relaciones sociales. Ahora ejerce de secretaria de esta asociación, una responsabilidad que la hace verdaderamente feliz y la ayuda a ver la luz.

También hemos conversado con Javier Revilla, trabajador social de Cáritas Diocesana de Barcelona, que ha vivido la pandemia desde la calle, desde la primera línea de ayuda a centenares de familias que han necesitado cubrir lo más básico. «El trabajo es lo que ayudará a todas estas personas a tirar para adelante a sus familias», explica, «esto es lo que ahora tenemos por delante, la inserción laboral en una situación de crisis social y económica».

Cada uno habrá obtenido sus propios aprendizajes de esta pandemia que aún estamos viviendo, pero, como dice Javier, todos somos iguales y debemos remar en la misma dirección.

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