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¿Por qué nos enganchamos a los videojuegos?

Los patrones oscuros, estrategias que nos hacen perder el control sobre el tiempo, el dinero y nuestra forma de pensar
Rosa Maria Gil Iranzo

Rosa Maria Gil Iranzo

Profesora en la Escuela Politécnica Superior.
Universitat de Lleida
Niña jugando a videojuego

Cambiar un comportamiento es difícil, y más cuando nace de una adicción, en este caso a los videojuegos. Entender la naturaleza de cómo nos enganchamos puede ser el primer paso para cambiar ese comportamiento.

No cabe ninguna duda de que el sector de los videojuegos es un sector en auge. De hecho, ha acogido a 500 millones de nuevos aficionados en los últimos tres años y, ahora, el valor de la industria mundial de los videojuegos supera los 250.000 millones de euros, según un informe de la compañía Accenture. En él, un 74% de personas afirman que la COVID-19 ha ocasionado que las interacciones sociales se den a través de los videojuegos, y un 73% espera que en el futuro siga siendo así. Esto significa que no se trata de un fenómeno pasajero.

Numerosas exposiciones sobre este tema se suceden en las principales ciudades, como por ejemplo «Homo Ludens: videojuegos para entender el presente», que se pudo ver en el CaixaForum de Madrid en julio del 2021, o «Nueva pantalla. El videojuego en Cataluña», que se mostró en el Palau Robert de Barcelona en junio y julio del 2022, a las que también se han sumado otro tipo de actividades. 

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Además, continúa creciendo la industria de los e-Sports, en los que, igual que ocurre con los partidos de fútbol o baloncesto, equipos profesionales de chicos y chicas juegan ante un público ávido de ver las progresiones y la competición en los videojuegos de más éxito. La formación en este sector va desde las academias especializadas hasta los grados y postgrados universitarios. Uno de los ejemplos más famosos es el equipo Koi, que el futbolista del F.C Barcelona Gerard Piqué y el streamer y comunicador Ibai Llanos presentaron ante los fans en un partido de exhibición y cuyo proceso recogieron en un documental. Incluso, muchas universidades se jactan de las instalaciones que han habilitado para la práctica de los e-Sports.

Los aspectos positivos de jugar son ensalzados habitualmente en el seno del mundo de los videojuegos. Algunos de los más comunes y argumentados son que ayuda a disminuir el sentimiento de soledad y la ansiedad en las personas mayores e, incluso, les ayuda a mejorar la actividad física. A menudo también se fomenta la utilización de los videojuegos para promover la igualdad de género, la sostenibilidad, el aprendizaje y la salud.

¿Qué son los patrones oscuros de los videojuegos?

Sin embargo, siempre hay dos caras en una moneda. Pues para mantener la atención y el enganche, los diseñadores de videojuegos utilizan a veces técnicas que explotan la vulnerabilidad psicológica. Un ejemplo de ello son los patrones oscuros o Dark Patterns. Por definición, un patrón oscuro de juego es un elemento que se agrega deliberadamente a un juego para causar una experiencia negativa no deseada para el jugador con un resultado positivo para el desarrollador del juego. Existen diferentes tipos de patrones oscuros: temporales, monetarios, sociales y psicológicos.

Un patrón temporal y monetario te lleva a gastar más tiempo y dinero respectivamente del que hubieses gastado de otra manera; los patrones sociales utilizan las relaciones que una persona tiene con sus amistades y con la familia para beneficiar al juego; y en el caso de los psicológicos, se utilizan trucos para llevarnos a pensar de una forma que también beneficie al juego.

Para mantener la atención y el enganche, los diseñadores de videojuegos utilizan a veces técnicas que explotan la vulnerabilidad psicológica

Entender cómo funcionan y reflexionar sobre ello puede ser una buena práctica para darnos cuenta de cómo al estar enganchados perdemos el control sobre el tiempo, el dinero, nuestras relaciones e incluso nuestra forma de pensar.

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Un ejemplo ampliamente utilizado de patrón temporal es el de las recompensas diarias: si no vuelves a jugar cada día al juego, significa que vas a perder una recompensa. Este patrón está conectado con el famoso FOMO (Fear Of Missing Out). Literalmente, el miedo a estar fuera y perderse algo importante. Realmente, el miedo es uno de los sentimientos más utilizados en estos patrones para la manipulación. En el caso de los patrones monetarios, es el llamado Scarcity (escasez), que lleva al usuario a intentar conseguir bienes que son presentados artificialmente como escasos.

El componente social también se utiliza mucho. Un ejemplo de ello es el patrón llamado de obligación social, donde el usuario juega por la presión social y la obligación de no defraudar a las amistades o a la familia. El miedo vuelve a estar muy presente en los patrones psicológicos, con los que se explota el miedo a la pérdida de objetos o tareas que han costado muchas horas de juego conseguir. 

Los patrones oscuros pueden ser temporales, monetarios, sociales y psicológicos, y el miedo es uno de los sentimientos más utilizados para la manipulación.

Los niños y adolescentes son un perfil de usuario muy vulnerable, pues en esta franja de edad todavía no hemos desarrollado un autocontrol completo, una capacidad que a veces no tenemos hasta pasados los 25 años. Para ellos, es fácil dejarse llevar por las emociones, tanto negativas como positivas, porque apelan a la parte más primitiva de nuestro cerebro. Uno de los ejemplos más claros es el de los juegos en los que el componente principal es la supervivencia, que suelen contener mucha acción y violencia. El enganche a estos videojuegos es tan fuerte, que en numerosas ocasiones los usuarios pierden la noción del tiempo.

La reflexión sobre las causas del enganche puede ayudar sobre todo a entender el comportamiento propio y empoderar a los usuarios para que sean ellos los generadores del cambio.

 

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