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Fatiga pandémica

Viviendo hartos del coronavirus
Cisa Llopis Carbajo

Cisa Llopis Carbajo

Psicòloga experta en Intervenció Social. Coordinadora técnica.
SOM Salud Mental 360
Fatiga pandémica

La pandemia de la COVID-19, las medidas de protección y confinamiento, y sus múltiples consecuencias, pueden afectarnos fácilmente a nuestra salud mental, llegando a desencadenar trastornos como la ansiedad o la depresión. Pese a ello, un cierto nivel de ansiedad y alerta es necesario para que las personas adopten libremente y de forma rigurosa las medidas de precaución recomendadas en el contexto de un brote infeccioso.

Entonces, ¿Qué pasa cuando la situación de pandemia se alarga en el tiempo? ¿Hasta dónde somos capaces de soportar ese nivel de estrés y ansiedad?

Un año después del inicio de la pandemia, se mantienen las medidas de distanciamiento físico, reducción de las interacciones sociales, restricciones de movilidad (confinamientos perimetrales y toques de queda), restricciones en la actividad económica y laboral y, en gran medida, estamos agotados.

Estamos entrando en una «hibernación psicológica». Como afirma la psicóloga británica Emma Kavanagh, «teníamos una capa inicial de fortaleza física y mental para afrontar las restricciones y los efectos del coronavirus, y simplemente se ha agotado».

Durante demasiados meses hemos estado expuestos a factores de estrés crónico y podemos sentir:

  • Malestar físico: dolor de cabeza, fatiga, tensión muscular.
  • Ansiedad e inquietud.
  • Irritabilidad.
  • Tristeza.
  • Falta de motivación.
  • Dificultades de atención y de concentración.
  • Problemas de sueño.
  • Problemas de memoria.
  • Cambios en nuestro comportamiento: comer más o comer menos de lo habitual, hacer menos actividad física, aumentar el consumo de tabaco y alcohol.

Nos sentimos desgastados, agotados, hartos del coronavirus. Tanto, que cada vez nos cuesta más seguir las recomendaciones y restricciones que imponen las autoridades. Y es esta desmotivación para cumplir con los comportamientos protectores y las medidas de seguridad recomendadas lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina fatiga pandémica.

bienestar

Cosas que puedes hacer para sentirte mejor

Ésta surge de forma gradual, a lo largo del tiempo, y está influida por nuestras emociones, experiencias y percepciones personales, y hemos de entenderla como una respuesta natural y esperable a la prolongada crisis sanitaria y a las severas medidas implementadas.

La fatiga pandémica afecta a la población en general, pero puede ser más acusada entre los grupos más vulnerables, como personas mayores o personas con problemas de salud subyacentes, personas que viven solas, personas con algún tipo de discapacidad, así como a profesionales del ámbito de la salud y la asistencia sanitaria, social, y otros trabajos de primera línea.

Para mantener el cumplimiento por parte de la población de las medidas actuales para frenar la propagación de la COVID-19 y evitar nuevas oleadas de infección, es necesario y urgente abordar los niveles crecientes de fatiga pandémica.

Dainius Püras, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas y psiquiatra en la Universidad de Vilnius (Lituania), considera que «es imperativo que la carga de manejar y hacer frente a los impactos sociales, financieros y de salud mental del COVID-19 no recaiga sobre las personas, sino que estén bien respaldadas por la atención médica y otros servicios sociales».

La pandemia está ahí; la fatiga y agotamiento que nos produce, también.

Pero podemos adoptar actividades y actitudes que nos ayuden a sentirnos mejor. Algunas de ellas pueden ser:

  1. Mantener el contacto con nuestro círculo de confianza.
  2. Compartir nuestras preocupaciones y las de los demás.
  3. Cuidar nuestro bienestar físico, hacer actividad física e intentar dormir bien.
  4. Hacer cosas con las que disfrutemos.
  5. Dedicar tiempo a relajarnos y concentrarnos en el presente.

Y no olvidemos que, siempre que lo necesitemos, pidamos ayuda.