Annie Ro, persona con un TDAH y Altas Capacidades Intelectuales. Autora del libro «Me sobran caracteres para escribir un libro»

Acrónimos que te dan la vida

En el colegio te enseñan que el significado de un acrónimo es la suma de palabras que lo generan, pero yo creo que, en ocasiones, también es el nombre y apellido de lo que llevas buscando toda una vida; la respuesta a tus porqués.

Me he pasado toda una vida sin saber porqué actuaba de una forma «distinta»; desde que tengo uso de razón he sentido que me costaba encajar.

Tuve una infancia relativamente feliz, una adolescencia difícil y una primera juventud terrible, hasta que un día colapsé. Mis primeros 30 años fueron prácticamente como vivir en una yincana, pero sin hacer equipo con nadie, yo sola.

Me relajé un poquito porque por fin tenía paz en mi vida, y todo lo que no me había dolido, tanto físico como emocional, vino de golpe. Empecé mi peregrinaje personal por todas las especialidades médicas, radiólogos, traumatólogos, neurólogos, endocrinos… Creo que la única especialidad médica que no pisé fue cirugía plástica. En reumatología me diagnosticaron fatiga crónica; eso quería decir que la sensación de cansancio y malestar que sentía me iba a acompañar el resto de mi vida. Tener una vida complicada te convierte en una resiliente de libro. Como decía el gran Pau Donés, o tragas o escupes. Yo trague muchísimo durante mi primera juventud, pero ese último diagnóstico no me lo iba a tragar. Me negué a asumir que después de todo lo que me tocó pasar no iba a tener «premio», ¿no iba a tener tregua? ¿paz? ¿el descanso del guerrero?... Pues vaya timo.

Investigué y a pesar de no saber que lo que en realidad estaba haciendo es lo que en psicología experimental se llama ensayo-error, me puse hacer ejercicio físico poco a poco, y lo anotaba. Anotaba que ejercicios practicaba, como me sentía antes, durante y después; las sensaciones tanto físicas como emocionales… Es curioso porque estaba haciendo experimentos conmigo misma sin saberlo y sin tener ni la más remota idea que acabaría estudiando psicología.

Me fui encontrando cada vez mejor y, como explico en mi libro Me sobran caracteres para escribir un libro coincidieron varias cosas a la vez. Cada vez me encontraba mejor físicamente, había empezado a quererme y encontré a una persona que creyó en mí, y supo mucho antes de que yo lo supiera, que sería psicóloga. Así que, en parte por no decepcionarla, con todos mis miedos y mis fantasmas del pasado que me recordaban que era tonta, vaga y que no servía para estudiar y que ese era el motivo por el cual el claustro de profesores de mi instituto me había invitado muy amablemente a irme del mismo y a estudiar un ciclo de formación profesional, me matriculé en el curso de acceso para mayores de 25 años de la universidad. Estudiando una de las optativas, Introducción a la Psicología, encontré páginas webs que hablaban del TDAH en adultos que no habían sido diagnosticados. Qué sorpresa cuando supe que lo que tenía era TDAH y no ansiedad, depresión, personalidad límite, fatiga crónica… Y altas capacidades, ¡Esa fue la guinda del pastel!

Siempre digo que tener altas capacidades no es ser mejor o peor que nadie, es simplemente que tu cerebro procesa la información de forma distinta. TDAH y altas capacidades es una doble excepcionalidad que no quiere decir que sea la bomba, no, significa que dificulta mucho más el diagnóstico.

No culpo a profesores, familia o cualquier persona que no supo verlo, somos humanos y cometemos errores, pero sí que es cierto que el mensaje con el que crecí fue «eres tonta, no vales para nada». Ese mensaje se graba a fuego y creces con una autoestima terrible y un autoconcepto aún peor. Se debería tener mucho cuidado con los menores que están formando su personalidad, somos sus referentes y ellos van a creer lo que nosotros les digamos.

Soy una afortunada porque a pesar de todo, he tenido la suerte de encontrar, aunque fuera un poco tarde, personas que me han ayudado y por las cuales, gracias a ellas, ahora vivo como no pensé que se podía vivir, feliz y sin ruido en la cabeza y en el estómago.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 10 de Agosto de 2022
Última modificación: 11 de Agosto de 2022
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Annie Ro encontró, ya de adulta, la respuesta a muchos porqués que ha marcado su vida al diagnosticarle un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y Altas Capacidades Intelectuales. A través de su cuenta de Instagram @annierooficial da a conocer diferentes aspectos sobre el TDAH en adultos, una experiencia y reflexiones que también ha recopilado en el libro Me sobran caracteres para escribir un libro