Pregunta al experto

La salud mental materna

Muchas mujeres pueden tener problemas de salud mental durante el embarazo, en el momento del parto o en los meses posteriores. Si te encuentras en esta fase vital es muy importante cuidar tu salud mental, detectar posibles problemas y atenderlos. ¿Es normal no disfrutar de la reciente maternidad? ¿Puede ser que tenga una depresión posparto? ¿Cómo puedo afrontar la angustia y los miedos de ser madre? ¿Cómo podemos ayudar a una madre que acaba de perder a su bebé?
Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre
Psicóloga referente del programa de salud mental perinatal del CSMA de Cornellà
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià
Psiquiatra infantojuvenil. Unidad 0-5
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Expertos
Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre
Psicóloga referente del programa de salud mental perinatal del CSMA de Cornellà
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià
Psiquiatra infantojuvenil. Unidad 0-5
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

¡Consulta las respuestas!

Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

Si has tenido una depresión posparto severa, sí tienes un mayor riesgo de que se vuelva a producir al tener un segundo hijo. Lo más importante es que, como tú ya tienes una historia previa, se puede hacer un tratamiento preventivo, con psicoterapia o con farmacoterapia, para reducir el riesgo de que reaparezca. También se pueden detectar los primeros síntomas de forma muy precoz y tratarlos eficaz y rápidamente, evitando que la depresión progrese. Lo más importante es mantener un seguimiento estrecho con tu psiquiatra para que, en esta ocasión, puedas tener una vivencia del posparto libre de síntomas.

Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre

Encontrarse inmersa en un tratamiento de fertilidad va a ser, inevitablemente, una fuente extra de preocupación que puede desencadenar ansiedad. Gestionar la incertidumbre, la frustración y la falta de control no es tarea fácil, pero podemos intentar mantener la ansiedad a raya con algunas ideas:

  • El ejercicio físico es un muy buen aliado para controlar la ansiedad. Hacer deporte ayuda a regular los niveles de cortisol (hormona del estrés) pero además también promueve la liberación de endorfinas y otras muchas hormonas, que nos ayudaran a sentirnos mejor. Adáptalo al nivel de intensidad que en estos momentos sea el recomendable. Caminar está recomendado en la mayoría de casos.
  • Comparte cómo te sientes con tu pareja, no te lo guardes dentro.
  • Cuida también tu dialogo interno. Procura hablarte con cariño y amor, evita la autocrítica. Nuestra mente reacciona a lo que nos decimos que está pasando o pasará y no tanto a lo que realmente está pasando, por lo tanto, evita anticipar todo lo malo y busca pensamientos alternativos más realistas.
  • Busca tiempo para seguir con el resto de tu vida. Que no todo gire alrededor del tratamiento, disfruta del día a día, socializa con personas con quien valga la pena hacerlo, mantente activa, haz actividades que te gusten y te llenen.
Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

Durante el embarazo se pueden tomar varios antidepresivos que han demostrado ser seguros, tanto para la madre como para el bebé. Muchas mujeres toman antidepresivos durante el embarazo y también durante lactancia materna, consiguiendo un buen control de sus síntomas emocionales y un buen desarrollo de su bebé. Para el bienestar físico y mental de la madre y del bebé, es importante que los síntomas de ansiedad y de depresión estén bien controlados. En algunos casos, se podrá conseguir esta estabilidad haciendo terapia psicológica y, en otras ocasiones será necesario añadir tratamiento farmacológico con antidepresivos.

Lo más importante es hacer un plan terapéutico con tu psiquiatra ya desde el momento en que empiezas a buscar el embarazo, para que decidáis si el antidepresivo que estás tomando es seguro para el embarazo, si hace falta retirarlo, cambiarlo por otro, o añadir tratamiento psicológico para un mejor control de los síntomas. En caso de que el tratamiento antidepresivo te lo esté recentado un médico de cabecera o médico general, deberías pedir que te deriven a un psiquiatra para tener un seguimiento especializado durante la etapa perinatal.

Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre

La mayoría de mujeres presenta algún tipo de miedo durante la gestación y, por lo tanto, preocuparse durante el embarazo es algo muy común. Podemos tener miedo a muchas cosas; a que le pase algo malo al bebé, miedo al cambio que va a experimentar nuestra vida, nuestro cuerpo, miedo a cómo va afectar a la pareja, al trabajo… Además, a las mujeres con estilos de personalidad muy perfeccionistas, autoexigentes y con gran necesidad de control, les puede resultar muy difícil transitar el embarazo aceptando que probablemente se encuentran frente al evento vital más importante de sus vidas y que no lo pueden controlar.

Si ya estás embarazada y todo está yendo bien, aparte de cuidarte y seguir los controles no hay mucho más que puedas hacer porque el embarazo va solo. Intenta soltar un poco el control y confiar en tu cuerpo.

También, en muchas ocasiones, a todo el miedo se le suma la culpa y la presión social por no estar disfrutando de este momento como se «supone» que deberíamos hacerlo.

Es importante aprender a tolerar el sufrimiento y aceptar que no siempre nos vamos a sentir bien, y no añadir más presión con pensamientos que nos dicen que no deberíamos sentir lo que estamos sintiendo. No escogemos cómo nos sentimos y culparnos por ello nunca es una buena idea, solo va a aumentar el malestar.

Acostumbramos a creer que preocuparnos por las cosas y darles vueltas a los temas nos puede ayudar a encontrar soluciones, pero la realidad es que dar vueltas a las cosas continuamente de manera casi obsesiva sirve de poco y, de hecho, nos hace más vulnerables a la ansiedad y la depresión. Intenta evitar dedicar mucho tiempo a pensar en todo lo que puede ir mal y cuando te descubras haciéndolo, procura generar un pensamiento alternativo más realista, basado en los hechos y no tanto en los miedos, centrándote en lo que está pasando ahora y no en todo lo malo que podría ocurrir. Seguro que hay muchas cosas buenas que también están pasando. Piensa en recordártelas.

Si descubres que has entrado en bucle, sal, ves a dar un paseo, una caminata o haz algo de ejercicio físico.

Comparte lo que sientes con alguien de confianza. Poner palabras a tus pensamientos ayuda a estructurarlos y organizarlos.

Si no sabes con quien compartirlo también te puede servir escribir.

Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

No es cierto. No hay ningún trastorno mental que imposibilite a las mujeres ser madres. La esquizofrenia, como todas las enfermedades físicas y mentales, puede tener distintos niveles de afectación y los síntomas pueden tener una expresividad muy variada. Muchas de las mujeres con esquizofrenia pueden mantener una vida satisfactoria y plena en muchos sentidos, incluyendo el formar una familia y ser madre. Un aspecto importante para las mujeres afectas de este trastorno, es el de mantener la estabilidad de los síntomas durante la etapa perinatal, seguir bien las pautas terapéuticas y el plan de tratamiento.

Laia Villalta Macià
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Es normal tener dudas. La maternidad suscita dudas a todas las madres. Lo más importante es que tengas una conversación con tu psiquiatra para que te pueda orientar en tu caso concreto, en cómo abordar el embarazo, parto y posparto. En general, debes tener en cuenta que el embarazo y el posparto son etapas vitales de mayor estrés psicológico y fisiológico, por lo que es un período de especial riesgo para las descompensaciones. Un aspecto importante a tener en cuenta es que, con un buen cumplimiento del tratamiento farmacológico, no tienes por qué sufrir ninguna descompensación, y que hay muchos fármacos para tratar el trastorno bipolar que son seguros durante el embarazo y posparto. Un síntoma importante a controlar durante el embarazo en madres con trastorno bipolar es el insomnio. Así, es importante que mantengas las horas de sueño de la forma más estable posible, usando medicación para tratar el insomnio si es necesario.

Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre

Desgraciadamente el parto traumático es una realidad más frecuente de lo que podríamos pensar. Algunas prácticas realizadas durante el parto pueden tener un elevado potencial traumatizante. Además, lo que sucede en el parto va a quedar fuertemente gravado y va a afectar al estado físico y emocional de la madre y de su bebé.

En algunos casos las mujeres van a tener complicaciones obstétricas importantes que pueden dar lugar a partos muy instrumentalizados, necesidad de cesarías urgentes u otras situaciones de elevada complejidad. Evidentemente, estas circunstancias van a influir negativamente en la vivencia subjetiva del parto.  Pero es importante recodar que no hace falta que suceda una situación de gran gravedad clínica para que la madre sienta que ha tenido un mal parto. Lo que define, para la mujer, que su parto haya sido traumático o no es su propia experiencia subjetiva. Si durante el parto la madre siente que han pasado cosas que no se veía capaz de afrontar, si ha habido alguna complicación, si se ha sentido juzgada o no respetada, si se han tomado decisiones sin su consentimiento…, todas estas situaciones pueden provocar que el parto sea vivido de forma traumática.

En estos casos es común que aparezcan sentimientos de rabia, irritabilidad, estado de ánimo bajo, ansiedad, pesadillas o pensamientos recurrentes sobre lo sucedido, también puede aparecer dificultad para vincularse con el bebé.

Algunas recomendaciones son:

  • Es importante que te des permiso para hablar de tu parto, todas las mujeres necesitamos contar nuestras historias de parto, en el caso de un parto traumático muchas veces evitamos hablar de ello porque recordarlo nos produce dolor o porque sentimos que no nos entienden, pero si no hablamos de lo que hemos vivido, si no le ponemos nombre a lo que sentimos, no podemos ordenarlo y procesarlo emocionalmente. Necesitamos hablar de ello para poder integrar la experiencia. 
  • Busca a alguien sensible y de confianza, que sepas que te va a escuchar sin juzgarte.
  • Escribe como fue tu parto.
  • En internet también hay foros de apoyo entre madres, compartir tu experiencia puede ser un primer paso para sanar tu parto.
  • Es importante también recordar que, aunque la llegada al mundo de tu bebe no haya sido como tu esperabas o deseabas, tienes mucho tiempo por delante para «maternar» a tu bebé como tu deseas.

Sin embargo, si la sintomatología no mejora podría tratarse de un trastorno por estrés postraumático y sería conveniente consultar con una profesional sensible con el tema perinatal.

Carla Jané Balsebre
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La depresión es una enfermedad que se caracteriza por sentimientos de tristeza intensos y persistentes. Es importante no confundir la tristeza con la depresión, la tristeza es una emoción normal y entra dentro de las variaciones habituales del estado de ánimo. La depresión no es tener un mal día, sino que es un estado en el que la persona se ve afectada de manera global.

Los signos que nos podrían indicar que sufrimos una depresión posparto son:

  • Sentimientos de tristeza intensos y persistentes (más de dos semanas).
  • Llanto incontrolable.
  • Perdida de interés y dificultad para disfrutar con actividades de las que antes disfrutábamos.
  • Alteración del sueño y del apetito.
  • Dificultades para llevar a cabo las actividades del día a día.
  • Dificultades de concentración, pensamiento enlentecido.
  • Sentimientos de culpa por no ser la madre que esperábamos ser.
  • Dudas sobre nuestra capacidad para cuidar a la criatura, sentimientos de incapacidad
  • Dificultades para vincularse con el bebé.
  • Pensar que nos hemos equivocado al tener un hijo o hija.
  • Ideas de muerte o suicidio.

Si te sientes identificada es importante que consultes con un profesional de la salud.

Carla Jané Balsebre
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A todos los cambios que se producen en la maternidad hay que sumarle también el cansancio y la falta de horas de sueño. En este escenario no es de extrañar que puedan aparecer sentimientos ambivalentes. La imagen idílica de la maternidad, en la que solamente caben las emociones positivas, queda lejos de la realidad, donde hay que integrar todo lo magnífico del posparto con todo lo más complicado del mismo.

De vez en cuando, romper a llorar, por sí solo, no sería un signo de depresión. No debemos confundir un momento de tristeza, de llanto, o incluso de desesperanza con una depresión.

De hecho, hasta el 50% de las madres, en el posparto, pasan por un fenómeno conocido como los maternity blues. Esta reacción, que se considera normal, aparece entre el tercer y quinto día de posparto y está muy asociada a los cambios hormonales. Consiste en estar más sensible, tener episodios de llanto, tristeza leve, sentirse más irritable y presentar preocupaciones por la criatura. Suele resolverse de forma espontánea y no supera las dos primeras semanas tras el parto.

Sin embargo, si estos síntomas empeoran, se cronifican, o aparecen más síntomas, debemos pensar en la posibilidad de una depresión posparto y pedir ayuda profesional.

Carla Jané Balsebre
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Ya hemos hablado de los signos de alarma frente a una posible depresión posparto. Si crees que tu pareja se siente así es importante pedir ayuda. La depresión posparto se puede tratar.

Algunas recomendaciones para cuidar de la madre y el bebé:

  • Liberar a la mamá de toda la logística de la casa, comprar, cocinar, limpiar. Idealmente ella debería únicamente ocuparse del bebé y de ella misma.
  • Ocuparse del resto de hijos o hijas, si los hay, Llevarlos y recogerlos del colegio, sacarlos al parque, estar pendientes de ellos.
  • Asegurarse de que la mamá pueda descansar, dormir es fundamental. Animarla a dormir cuando el bebé duerma, evitar que aproveche para ocuparse de la casa cuando el bebe esté durmiendo.
  • Compartir los cuidados del bebe.
  • Favorecer que salga de casa, favorecer el ejercicio físico, podemos salir a dar un paseo.
  • Promover una dieta saludable, no es el momento de hacer dietas restrictivas.
  • Promover la lactancia materna. Sabemos que dar el pecho no solo es beneficioso para el bebé sino también para la madre. La oxitocina y la prolactina (hormonas implicadas en la lactancia materna) tienen un impacto en los estados emocionales de la madre, ayudando a reducir los niveles de ansiedad y estrés. De todas formas, siempre debemos respetar la decisión de la madre y si no quiere o puede dar el pecho por el motivo que sea, hay que respetarla y acompañarla en esa decisión.
  • Ofrecerle una escucha activa sin jugarla, evitar comentarios, tipo «pero como no estas feliz si tienes un hijo precioso, si todo ha ido bien…»  y que puedan hacerla sentir más culpable de lo que ya se debe sentir.
  • Valorar y reforzar todo lo que hace bien, ayudarla a sentirse capaz como madre.
  • Preguntarle directamente, en qué necesita que la ayudemos.
  • No dejar a la madre sola, sobre todo si no la vemos bien.
Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

No tienes que dejar la lactancia materna, aunque tomes medicación. Hay muchos fármacos que no pasan a la leche materna y, por lo tanto, no llegan a tu bebé, siendo totalmente seguros (por ejemplo, el escitalopram o el lorazepam). Cuando la madre está dando el pecho es importante que esté tranquila, así el bebé puede también relajarse y sentirse bien junto a ella. Por ello, es preferible que, si la madre lo necesita, tome fármacos para controlar la ansiedad o la depresión, ya que no afectan al bebé y les permite interaccionar de forma más relajada durante la lactancia. Si estás tomando algún fármaco y quieres dar el pecho, coméntalo con tu médico y te dirá si puedes mantenerlo o hace falta cambiarlo por otro que no pase a la leche.

Carla Jané Balsebre
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No todas las madres se vinculan a su bebé de manera inmediata, ni todas sienten ese supuesto enamoramiento justo al verlo por primera vez. Muchas madres tardan más tiempo en vincularse con sus bebes, algunas sienten una especie de sentimiento de protección por un ser tan vulnerable, otras presentan serias dificultades para vincularse con sus bebes y algunas presentan incluso un rechazo hacia ellos. El hecho de sufrir problemas de salud mental durante la gestación, el posparto o tener un mal parto pueden interferir en la creación del vínculo.

Muchas madres experimentan sentimientos encontrados. Por un lado, se sienten felices y por el otro se sienten desbordadas y angustiadas.  Los sentimientos hacia la maternidad no tienen por qué ser únicos y pueden ser una mezcla de muchas emociones distintas.

Cuando el vínculo se ha establecido de manera correcta, criar se vuelve algo más sencillo.

El contacto piel con piel con tu bebe, la lactancia materna, o en su ausencia dar el biberón como si diéramos el pecho, los masajes, todas las conductas propias de la maternidad y el contacto estrecho con tu bebé ayudan a favorecer el vínculo.

Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre

La mujer embarazada atraviesa un momento vital que sabemos que es especialmente sensible y de mayor vulnerabilidad para la salud mental. Es un mito el pensar que el embarazo es un protector de la salud mental. Haber sufrido ansiedad anteriormente aumenta las probabilidades de sufrirla también durante el embarazo.

Hay diferentes cosas que podemos hacer para controlar la ansiedad.

  • Respirar. Cuando estamos ansiosas tendemos a hacer respiraciones cortas, superficiales y muy rápidas. Practicar una respiración lenta, cíclica y profunda nos puede ayudar a rebajar la ansiedad ya que activa el sistema nervioso parasimpático que es el encargado de activar la relajación una vez el peligro que hemos percibido ha pasado, y nos ayuda a volver a un estado de calma.
    ¿Cómo hacer una respìración consciente?
    • Inspira en 3 segundos.
    • Retén el aire 1 segundo.
    • Suelta el aire en 3 segundos y volver a retenerlo otro segundo más antes de volver a inspirar. Asegúrate que el aire llega a la parte más baja de tus pulmones, llenándolos bien.

Mientras estés respirando de esta manera, intenta centrar tu mente en el momento presente. Puedes centrarte en la respiración, en como entra y sale el aire de tu cuerpo, en la presión que ejerce el aire dentro de ti…cuando descubras que tu mente se ha ido, sin juzgarte, vuelve a centrarte en la respiración. Practica todos los días un par de veces durante 10 minutos.

  • Cuídate físicamente, asegúrate que estás durmiendo todas las horas que necesitas.
  • Haz ejercicio físico es el mejor aliado para reducir los niveles de estrés en nuestro cuerpo.
  • Identifica tus pensamientos, si te generan ansiedad, analízalos, pregúntate si son reales, o son fruto de tus miedos. Busca evidencia a favor y en contra, e intenta generar pensamientos alternativos más realistas.
  • Sé amable contigo misma, quizás no es como te gustaría sentirte en este momento, pero si te castigas por ello sólo vas a generar más culpa y ansiedad.

Si la ansiedad se intensifica e interfiere de manera significativa en tu día a día, pide ayuda a tu médica de cabecera o a tu ginecóloga o matrona.

Ser madre por primera vez es una experiencia transformadora y transcendental que tiene un gran impacto en la vida de la mujer y su pareja. Esta nueva etapa de la vida va a venir acompañada de cambios hormonales, cambios en las rutinas, cambios en las dinámicas familiares, en las prioridades. Nuestra vida va ser totalmente distinta y va a trasformar todo el sistema familiar.

Cuando nace un bebe, no solo nace una madre y un padre, sino que también nace una familia, a la vez que nacen también unos abuelos y abuelas e incluso unos tíos y tías. En el caso de que haya más hijos, también nacerá un hermano o hermana.

A veces integrar todos estos cambios no es tarea fácil. Es muy importante que cada miembro de la familia entienda cuál es su rol principal. En el caso de la madre, su prioridad es, o debería ser, cuidar del bebé y de ella misma y para eso es fundamental el rol de la pareja de la madre. Su principal papel es el de cuidar de madre y el bebé y ser su sostén.

Las familias de origen de cada uno de los progenitores van a tener también una influencia importante en la nueva familia que se ha creado. Su apoyo logístico y emocional es fundamental, pero es muy importante que entiendan que su rol es el de dar el apoyo que los progenitores hayan manifestado que necesitan y respetar los ritmos y decisiones que los nuevos padres tomen en relación a la crianza.

Es lógico esperar que la familia quiera visitar al recién nacido y formar parte de su vida, pero si las vistas de familiares y amigos resultan un estrés, es importante poderlo trasmitir y pactar, si hace falta, un horario de visitas que sea realista para la madre. El posparto inmediato es un periodo en el que la mujer tiende, por lo general, a necesitar poca interacción social y prefiere la calma del núcleo familiar más estrecho. A la vez, dormir es una necesidad vital y las visitas en ocasiones pueden interferir. Mi recomendación es que si la madre duerme no se la debería despertar para atender a las visitas.

También hay que considerar que, en la situación actual de pandemia muchas mujeres se sienten especialmente incomodas con las visitas. En ocasiones también han recibido las directrices por parte de sus pediatras de que hay que restringirlas.

Respetar las necesidades de la madre y las decisiones que haya tomado la pareja en relación a la crianza es muy importante y va a evitar una escalada de las tensiones familiares.  

Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

La crianza es una etapa que muy a menudo conlleva cansancio y momentos estresantes, y esto puede ser aún más intenso cuando los bebés tienen necesidades especiales. Los niveles de estrés de las madres y padres de niños con dificultades suelen ser particularmente elevados. Así, el desgaste y el cansancio puede llegar a ser importante, siendo a veces difícil de tolerar.

Por ello, suele ser de ayuda contactar con otros padres que tengan bebés con necesidades similares, para poder compartir puntos de vista, estrategias y sentirse entendido y respaldado. También puede ser de ayuda intentar compartir parte del cuidado del bebé con familiares u otras personas cuidadoras, para poder tener espacios propios de descanso, los cuales permiten a los padres retomar energía y seguir cuidando de los hijos con mayor tranquilidad. En casos en que el estrés suponga síntomas de ansiedad o bajo ánimo, se debe contactar con el médico de cabecera para que valore la necesidad de tratamiento farmacológico o psicoterapéutico. 

Carla Jané Balsebre
Carla Jané Balsebre

Si no estás bien y el malestar hace más de dos semanas que dura es importante la valoración por parte de un profesional de la salud. Puedes acudir a tu matrona, a tu médica de cabecera o a una o un profesional especializado en salud mental perinatal. Busca en tu comunidad.

Lo primero es que compartas cómo te sientes con las personas de tu entorno, especialmente con tu pareja, y que pidas ayuda en lo que honestamente sientas que la necesitas.  Déjate ayudar y permítete descansar. La buena madre no es la que puede sola con todo. Cuidar de ti es cuidar de tu bebé.

Busca grupos de apoyo entre iguales, grupo de madres y de crianza, puede que haya alguno cerca de donde vives.

Lo que sientes no es tu culpa. Criar no es fácil.

 «Maternar» es el acto de mayor entrega y generosidad que harás en tu vida. No centres tus pensamientos en cómo crees que deberías sentirte, valora y recuerda también todo lo que haces bien. No solo te fijes en lo angustia o triste que estás, pon también el foco en todo el esfuerzo que estás haciendo por tu bebe.   Recuerda; no hace falta ser una madre perfecta, todas nos sentimos en ocasiones agobiadas o saturadas, no es agradable pero no significa que no seas una buena madre.

Laia Villalta Macià
Laia Villalta Macià

La lactancia materna es un aspecto importante en la relación madre-bebé, ya que es un momento de intimidad, afecto y sincronía que comparten de forma exclusiva la madre y el bebé en las primeras etapas de la crianza. Una vez la lactancia está instaurada, y si no existen síntomas de ansiedad al respeto, dar pecho puede representar una experiencia agradable y satisfactoria tanto para la madre como para el bebé, potenciando aspectos vinculares entre ambos y aportando seguridad en la relación. Además, algunos estudios sugieren que las hormonas responsables de la lactancia, la oxitocina y la prolactina pueden tener un efecto positivo en el estado de ánimo y también en la regulación del estrés materno. 

Sabemos también que las dificultades en la lactancia materna existen y que acostumbran a ser uno de los aspectos que genera preocupación entre las madres, especialmente entre aquellas con síntomas de depresión posparto. Podríamos decir, que existe una relación bidireccional entre las dificultades en la lactancia y la depresión posparto y no siempre queda claro si las dificultades en la lactancia son un síntoma de depresión o si la depresión es la que está afectando negativamente a la lactancia.  

En general, las madres que consiguen una lactancia materna exitosa tienden a reportar mayor energía, mejor calidad el sueño y mejor estado general. Es importante recordar que no existe una única causa para la depresión posparto y tampoco hay un único factor de protección. La recomendación general sería la de intentar una lactancia materna, ya que, si consigues una lactancia materna exitosa y placentera, en principio ésta puede actuar como un factor de protección para la depresión posparto. Pero la realidad es que en el posparto van a influir muchos otros factores en nuestro estado de ánimo, la lactancia no va a ser el único y es importante que el resto de aspectos también funcionen bien para poder transitar el posparto de la mejor forma posible.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 2 de Noviembre de 2021
Última modificación: 22 de Diciembre de 2021

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