Pregunta a la experta

Cómo prevenir y detectar la violencia machista

La violencia machista se manifiesta de formas diversas y, en ocasiones, la persona que lo padece no es consciente de ello. ¿Cuáles son los signos de alerta? ¿Cómo puedo saber si mi pareja me está maltratando? ¿Cómo puedo detectar que maltratan a una amiga o familiar? ¿Qué puedo hacer? Envíanos tus dudas y preguntas.
Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín
Psicóloga clínica. Centro de Salud Mental de Adultos de Cornellà
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca
Educadora Social. Técnica de atención social en el Centro de Información y Recursos para las mujeres (CIRD) Cornellà de Llobregat
Ajuntament de Cornellà de Llobregat
Expertos
Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín
Psicóloga clínica. Centro de Salud Mental de Adultos de Cornellà
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca
Educadora Social. Técnica de atención social en el Centro de Información y Recursos para las mujeres (CIRD) Cornellà de Llobregat
Ajuntament de Cornellà de Llobregat

¡Consulta las respuestas!

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

La violencia es una grave vulneración de los derechos y un impedimento para que las personas puedan lograr la plena ciudadanía, autonomía y libertad.

Cuando hablamos de violencia machista debemos entender que lo hacemos desde su máximo exponente en cuanto a vulneración de los derechos de la mujer y se refiere a todas aquellas acciones que contribuyen al menoscabo sistemático de la dignidad, la estima y la integridad física y mental de las mujeres, niñas y personas con una identidad de género o sexualidad identificada como mujer. Es un tipo de violencia estructural, ya que se encuentra presente en todas las sociedades y todos los espacios sociales, aunque se da en distintos niveles y mediante diferentes mecanismos dependiendo de diversas cuestiones.

La violencia machista también recoge legislativamente, aquellas violencias producidas en otros ámbitos fuera de la pareja, como lo son: laboral, institucional, educación, obstetricia… que se producen por el simple hecho de ser mujer.

Dentro de la violencia machista, situamos la violencia de género: que se da en relaciones donde la mujer es o ha sido cónyuge, pareja o han mantenido una relación con el agresor masculino de la índole que sea.

En cambio, cuando hablamos de maltrato, hace referencia a una casuística del tipo de violencia ejercida. El maltrato puede ser físico, psicológico, ambiental, social, económico, institucional, digital, sexual. Se entiende por maltrato a todo aquel acto realizado por parte de una persona masculina hacia una mujer, y que tenga como objetivo causar un daño a la persona maltratada.

Así en cambio cuando nos referimos a un abuso, lo hacemos para indicar abuso sexual y que actualmente se recoge bajo el concepto de agresión sexual según la ley orgánica 10/2022 del 6 septiembre de garantía integral de la libertad sexual, conocido como «sí es sí».

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

La violencia entre parejas del mismo sexo o de la mujer hacia el hombre no es violencia de género porque, por definición, ésta es la que ejerce un hombre sobre una mujer y porque reside en la desigualdad de poder histórica entre ambos sexos. Pero entre parejas del mismo sexo también hay maltrato.

Contextualmente, la violencia entre parejas del mismo sexo se denomina violencia intragénero.

Aunque el origen de la violencia en parejas homosexuales es diferente, los síntomas son muy parecidos a los de las mujeres víctimas de violencia de género: «Hay anulación, puede haber maltrato físico, control económico...».

No obstante, también tiene ciertos elementos que son característicos de las parejas que forman parte del colectivo LGTBIQA+ y por ello se ha de dar respuesta desde servicios específicos y formados para ofrecer la atención adecuada.

Actualmente, la violencia intragénero está tipificada en el Código Penal como violencia doméstica, donde no existe discriminación por orientación sexual. Así pues, legislativamente hablando, la violencia intragénero se sitúa dentro del marco legal de la violencia doméstica, pero es importante señalar los matices y las causas que la provocan. No podemos caer en el error de catalogar la violencia bajo el mismo prisma ya que si lo hacemos podemos invisibilizar las características propias y difícilmente podremos intervenir y prevenir.

Para concluir podemos afirmar que toda violencia se basa en una desigualdad de poder, pero mientras la de género está provocada por el sexismo , la que se ha denominado intragénero atiende a infinidad de variables, desde la diversidad funcional, al nivel económico, el aislamiento de amistades y familiares, la ausencia redes de apoyo social, la procedencia extranjera o la lgtbfobia interiorizada.

Existe, aunque no se vea ni se conozcan las vías de escape para estas víctimas. Por ello es importante destacar que SI hay servicios y recursos donde poder acudir si vives una situación de violencia dentro de la relación con una persona del mismo sexo. En Cataluña, este servicio es el Servei d’Atenció Integral per a persones LGTBIQA+.

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

La violencia de género abarca muchos tipos de violencia: económica, social, psicológica, física, verbal, sexual, ambiental, digital… Dentro de esta tipificación de la violencia hay muchos matices que se manifiestan en cualquier forma y situación. Por lo que destacar únicamente unos signos específicos que nos permitan distinguir una relación de violencia, resulta complejo y delicado. Es decir, no podemos cuantificar la violencia estableciendo un límite, porque la violencia es como una semilla, que crece poco a poco con las condiciones adecuadas.

Podemos hablar de los inicios de la violencia:

  • Quiere controlar todo lo que haces y piensas, no te deja tener secretos.
  • Quiere conocer todos los detalles del tiempo que no pasáis juntos.
  • Quiere decidir cómo has de ir vestida, peinada o comportarte.
  • Te prohíbe hacer cosas o relacionarte con ciertas personas.
  • Discute contigo en público o privado de forma inesperada.
  • Has de acertar sus pensamientos o deseos y adaptarte.
  • Te da órdenes y casi no dialoga.
  • Te culpa y responsabiliza de todo lo que va mal hasta terminar creyéndolo.
  • No se disculpa por nada, no reconoce nunca sus errores.
  • Impone las normas: cuándo y cómo os veis, donde vais, etc.
  • Hace cosas que no quiere que hagas tu.
  • No cumple nunca los acuerdos o compromisos entre los dos.
  • No acepta nunca ningún criterio u observación tuya.
  • No reconoce tus cualidades o valores.
  • Es poco sociable con tus amistades y familia.
  • Te hace sentir inferior.
  • Siempre promete que cambiará, pero no lo hace.
  • Se burla de ti.
  • Utiliza información que le has explicado en contra tuya.
  • Se enfada o deja de hablarte durante días sin darte explicación.
  • Siempre quiere saber más que ti.
  • Tiene explosiones de ira y luego actúa como si nada.
  • Muestra celos constantemente.

Cualquier forma de abuso hace daño y podría suponer el inicio de una relación de violencia, para prevenirla es importante poder hablarlo.

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

Habla con alguien en quien confíes que se encuentre cerca.

Ponte en contacto con el número de emergencias 112, con los cuerpos de seguridad de tu zona de residencia o con el teléfono de atención a víctimas 900 900 120.

Si resides en Cataluña, localiza el servicio de información y atención a la mujer (SIAD) más cercano en el que te encuentres para solicitar asistencia.

Acude a la dependencia policial más cercana y presenta una denuncia si así lo deseas.

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

Desde las diferentes administraciones públicas (estatal, autonómica y locales) se destinan recursos y servicios, con el objetivo de ofrecer a las mujeres el apoyo necesario y facilitar el acceso a dichos medios, contribuyendo de esta manera a una mejor atención.

Los recursos de apoyo disponibles dan respuesta a las diversas necesidades que puede tener una mujer víctima de violencia de género: información especializada, recursos de alojamiento de urgencia, atención psicológica, orientación y asesoramiento jurídico, prestaciones económicas, etc.

La tendencia es incrementar los recursos destinados a políticas de igualdad para ofrecer a las mujeres opciones con el fin de salir de la situación de violencia machista a la que están sometidas ellas y sus hijos e hijas. Para salir de dicha situación hay recursos, para quien decide continuar con el agresor no. No podemos protegerla estando en su domicilio y sin ser conocedores de la situación.

En estos supuestos, la mujer debe ser consciente de que no solo se expone a un riesgo físico y psicológico ella, sino que también lo hace con sus hijos e hijas. Es por ello que los servicios de protección al menor de edad se ven en la tesitura de actuar y abordar la situación. No obstante, es importante incidir que dicha intervención, únicamente se produce en aquellas situaciones en las que las agresiones y el riesgo son mayores y la madre, por los motivos que sean, no es capaz de poner fin.

Hay que romper con la falsa creencia de que, si los servicios de atención al menor son conocedores de una situación de violencia, inmediatamente se produce una retirada de los hijos e hijas. Cada caso tiene una casuística y particularidad diversa y concreta, que el equipo de profesionales estudia y hace seguimiento del expediente con especial atención, llegando a consensuar con la mujer un plan de trabajo que le permita vivir a ella y sus hijos protegidos.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Nuestra experiencia y diferentes estudios corroboran que la violencia machista es una forma de exposición crónica al estrés severo que puede modificar los mecanismos involucrados en la respuesta fisiológica y emocional.

Estas consecuencias son menos evidentes que los traumatismos físicos, pero a medio y largo plazo, pueden llevar a problemas de salud mental y física. Las respuestas de evitación e hipervigilancia que las mujeres supervivientes han aprendido a utilizar para afrontar este tipo de violencia son típicamente características de problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El aprendizaje de estas estrategias de afrontamiento parece estar relacionado con la aparición de problemas de salud mental (ansiedad, depresión y TEPT) y de abuso de sustancias (alcohol o psicofármacos, entre otros), pero también en una reducción en la adaptabilidad inmunológica y alteraciones en la respuesta inmunitaria (síndrome de fatiga crónica y fibromialgia) y en la salud cardiovascular y respiratoria (asma e infartos).

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

A pesar de las consecuencias nefastas que la violencia machista genera en la salud física y mental de las mujeres, son muchas las que consiguen recuperarse tras haberla padecido. Cabe destacar que estas mujeres no suelen aparecer en las estadísticas, como tampoco aparecen las mujeres que, gracias a la ayuda que reciben, son capaces de identificar la violencia que se ejerce contra ellas e incluso romper para siempre jamás una relación a tiempo. 

La ayuda psicoterapéutica que muchas de estas mujeres reciben está contribuyendo a que, a pesar de toda la problemática que se esconde detrás de la violencia machista, sean capaces de, además de conservar su vida, superar y reconstruir de manera positiva su identidad. En la mayoría de las ocasiones, en una situación de aislamiento han sido objeto de descalificaciones, insultos, etc. que han hecho que acaben haciendo suya, estas ideas negativas que el agresor ha dicho de ellas, y que acaban deteriorando su autoestima. Sin embargo y a pesar de lo complejo que resulta, muchas pasan de víctimas a supervivientes y consiguen romper la relación de control, salir de ella y recuperarse.

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

Actualmente, desde los SIAD (Servicio de información y atención a la mujer), en Cataluña, se ofrecen constantemente cursos y actividades con perspectiva de género, enfocados al crecimiento personal, autoestima, autodefensa, etc…, cuyo objetivo es reforzar la autonomía y empoderamiento de la mujer. En estos cursos, a pesar de no estar dirigidos exclusivamente a la formación para la prevención de la violencia machista, cabe destacar que trabajan en línea de crear conciencia y señalar algunos ítems que te puedan dar indicios para detectar estar sufriendo una relación definida por la violencia. 

Además, en estos servicios especializados (SIAD), las profesionales están formadas para poder asesorar y orientar a las mujeres que creen poder estar sufriendo una situación de violencia machista.

Así mismo, si consideras que puedes estar sufriendo una situación como tal, infórmate en el centro de atención a la mujer más cercano o dirígete a tu centro de salud, allí podrán informarte y asesorarte de qué hacer y dónde acudir.

Servicios tales como los centros de atención a la mujer o centros de salud, pueden ser un lugar clave para prevenir y detectar precozmente las situaciones de maltrato.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

El factor protector más importante es impartir y recibir una educación que rompa la dicotomización sexual respecto a la violencia, porque mientras los niños sean educados en el aprendizaje de la agresividad y de la rudeza y las niñas en la docilidad y la actitud de someterse, será imposible evitar la asunción de actitudes y comportamientos violentos que conducen al establecimiento de relaciones de pareja desiguales y abusivas. Se hace obligado reconceptualizar lo que se entiende por valores masculinos y femeninos.

Algunas sugerencias en el ambiente familiar y escolar:

  • No hablar solo en masculino, sino utilizar un lenguaje más inclusivo.
  • Considerar las opiniones, aciertos de las niñas tan importantes como las de los chicos.
  • No permitir a los chicos la ironía o la ridiculización de algunos comportamientos de las chicas y corregir los claramente despectivos.
  • Frenar el protagonismo de los chicos cuando acaparan conversaciones, debates, etc.
  • Valorar en los chicos las cualidades mal consideradas femeninas.
  • Reconocer la capacidad de iniciativa en las chicas.
  • Resaltar el cuidado personal y el hecho estético en los chicos.
Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

Educar se trata de un ejercicio de igualdad, tanto el padre como la madre tienen la misma responsabilidad en cuanto al desarrollo, educación, bienestar o salud de sus hijos.

Al hablar de corresponsabilidad nos referimos al principio por el cual, ambos padres, vivan juntos o separados, puedan participar de forma activa, equitativa y permanente en la crianza, y educación de sus hijos e hijas.

La falta de responsabilidad de uno de los progenitores en la educación y cuidado del hijo o hija, duplica el riesgo de problemas de ajuste emocional y también conductuales. En España, se han realizado estudios universitarios que sostienen que aquellos infantes donde uno de los progenitores ha estado ausente durante su crianza, han sido proclives a desarrollar durante su infancia y juventud más alteraciones psicoemocionales.

Es por ello que la responsabilidad parental compartida, muestra ventajas en los diferentes ámbitos: psicológico y emocional, que la exclusiva por un único progenitor. También cabe destacar entre otras cuestiones, que los progenitores que ejercen una corresponsabilidad positiva, presentan mayor satisfacción con la relación que mantienen con sus hijos e hijas y tienen menos conflicto interparental. Además, las madres experimentan menos estrés y sobrecarga por las labores de crianza y en ambos progenitores la relación genera mayores sentimientos positivos y apoyo emocional.

Se necesitan modelos masculinos positivos, hombres sin estereotipos.

En la primera etapa de la infancia o incluso antes de nacer, desde el momento que se formula la primera pregunta: «es niño o niña?», sin querer se marcan unos estereotipos que determinan las diferencias entre hombres y mujeres.

A ellos se les asocia características vinculadas a la fuerza, la indiferencia, la autoafirmación; a ellas características de debilidad, delicadeza, cuidado hacia las demás personas. A ellos les enseñan que pueden con todo, a nosotras nos ponen límites.

Estos estereotipos calan hondo, definen y determinan la forma de relacionarnos posteriormente. Por ello es necesario enseñar modelos positivos de masculinidad, ejemplos que ayuden a deconstruir la sociedad machista y patriarcal en la que aún hoy en día emergen nuestras raíces.

Se necesita trabajar, apostar y creer en la posibilidad de construir una sociedad igualitaria. Aunque cuanto más crece el feminismo también lo hace la oposición «la polarización del feminismo», ello genera que los discursos negacionistas de este y otros temas que afectan a la igualdad estén más presentes.

Además, desafortunadamente este tipo de discursos, es más habitual que penetre en los adolescentes, con su visión del mundo y ellos mismos a medio construir, y esto, a su vez, provoca más crispación y sigue normalizando muchos comportamientos abusivos.

Sin embargo, si planteásemos esta cuestión como algo en lo que los hombres jóvenes tienen un papel activo y unos beneficios también muy claros a la hora de deconstruirse para que ellos mismos puedan liberarse de los estereotipos que también les hacen daño, quizás sería más fácil que se viesen implicados en la lucha feminista y dejasen de verse como una parte del problema y empezar a percibirse como una parte clara de la solución que los libera a ellos mismos y también a nosotras.

Por tanto, si un hombre pregunta cuál es su parte importante en la prevención de violencia machista, la respuesta sin duda sería hombres sin estereotipos que sean la base de la educación a las nuevas generaciones.

Compartimos esta guía por si puede seros de ayuda: Prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas desde la familia.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Podríamos diferenciar dos situaciones tipo:

Sospechas que una mujer de tu entorno está siendo maltratada por su pareja.

Es importante que tengas en cuenta la complejidad de la violencia machista. En numerosas ocasiones son las propias víctimas las que se oponen a denunciar a su agresor por diversas razones, como miedo, culpabilidad, vergüenza, la falta de apoyo social o familiar o la dependencia económica del agresor. Esta resistencia puede provocar incomprensión en el entorno, por lo que la ayuda que personas cercanas (familiares, amistades, compañeros de trabajo) podáis brindarle es esencial.


Te recomendamos:

  • No la presiones,
  • Hazle saber que estás ahí para apoyarla,
  • Trata de comprenderla,
  • No la juzgues,
  • Intenta hablar con ella de sus sentimientos, del mal trato, del control que ejerce su pareja y de la oportunidad que tienen ella y, en su caso, sus hijos e hijas de empezar a vivir sin miedo y en un ambiente libre de violencia.

Presencias o escuchas una situación de violencia machista.

Hay que tener en cuenta que no hace demasiado se consideraba un asunto privado en el que ninguna persona externa debía intervenir. Sin embargo, hoy en día la violencia machista está considerada como un problema social y es un delito público. Por ello, la ciudadanía tenemos la obligación de denunciar a las autoridades, para que se puedan activar los diferentes mecanismos de protección a la mujer y los hechos no queden impunes. En caso de oír o presenciar un acto de violencia de género, ponte en contacto con el teléfono gratuito de asistencia inmediata 112, indicando con precisión el lugar de los hechos para que la policía acuda lo antes posible.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Sí pueden reproducirlos: los chicos como agresores y las chicas como víctimas, y se explica por la teoría de la transmisión intergeneracional de la violencia. Esta teoría hace referencia a la influencia que ejerce la familia en los niños y niñas que, expuestos a esta violencia aprenderían a ejercerla o a tolerarla como consecuencia del aprendizaje social, de forma que asumirían creencias en que la violencia está desprovista de su carácter agresivo y se normalizaría en las relaciones cotidianas. Se calcula que en más de la mitad de los casos en que hay violencia de pareja también hay violencia hacia los hijos e hijas. Además, se ha demostrado que la tasa de repetición de estas conductas violentas en la edad adulta puede superar el 30%.

Sònia Juan Abarca
Sònia Juan Abarca

Para poder salir de este patrón, primero ha de reconocer las conductas agresivas que ejerce y ser consciente de querer cambiarlas.

En Barcelona hay centros especializados que ofrecen atención a los hombres para que se produzca este cambio. Este programa de atención a las violencias, concretamente se dirige a las personas que viven, trabajan o estudian en la ciudad de Barcelona y tienen la voluntad de cambiar y mejorar sus relaciones personales para evitar el uso de cualquier tipo de violencia.

El Programa de atención a las violencias trabaja para ayudarte:

  • A identificar y reconocer los comportamientos y las actitudes violentas.
  • A asumir la responsabilidad de los actos violentos y sus consecuencias.
  • Conocer el proceso de la violencia machista.
  • A buscar alternativas no violentas en las relaciones.

Mediante la atención psicológica individual, tratamientos grupales y asesoramiento jurídico.

También es importante destacar, que el servicio (SAH) trabaja con los jóvenes y adolescentes que empiezan a mostrar comportamientos abusivos y violencias machistas, tanto en el ámbito de la pareja como en el familiar o social, como el acoso (bullying) escolar o sexual, para evitar que se cronifique en el tiempo.

El objetivo de la atención a los adolescentes y jóvenes es fomentar una revisión crítica de la propia masculinidad, así como la construcción de alternativas de relación más saludables, respetuosas e igualitarias.

Para contactar con este programa se puede hacer al teléfono 933 491 610, o al correo electrónico: plural@bcn.cat

En caso de no ser de Barcelona, puedes buscar atención psicológica en otros centros terapéuticos próximos a tu municipio, lo importante sobre todo es reconocer dicha situación y querer cambiarla. Posteriormente dirigirte a profesionales que puedan orientarte y asesorarte de los recursos disponibles a tu alcance.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Las personas diagnosticadas de trastorno del espectro autista (TEA) son más susceptibles de sufrir acoso escolar o bullying en la etapa escolar. Cabe destacar que las niñas y jóvenes quedan a menudo invisibilizadas porque los diagnósticos se basan en modelos masculinos. Además, como indicas en la pregunta y todos los estudios apuntan, sois especialmente vulnerables ante las distintas formas de violencia de género (sexual, psicológica, agresiones, esterilización forzosa, etc.). Es importante procurar herramientas específicas a las niñas, chicas y mujeres diagnosticadas de TEA para que sean capaces de identificar conductas abusivas y puedan denunciarlas y proporcionar formación específica al profesorado y demás profesionales (sanitarios, sociales, judiciales, policiales...) para ejercer de facilitadores de la prevención y detección de las violencias machistas y de acompañamiento o apoyo si son víctimas de cualquier tipo de violencia machista.

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Como bien comentas en la pregunta, el límite de tiempo es una dificultad para generar un ambiente de confianza, pero quizás destacar:

  • Entrevistar a la mujer a solas, asegurando la confidencialidad.
  • Comenzar por preguntas indirectas e ir introduciendo las siguientes preguntas adecuando la conversación a las respuestas de la interlocutora:
    • ¿Cómo es la relación con tu pareja?
    • ¿Cómo es la relación con las personas con las que convives?
    • ¿Cómo se resuelven las discusiones en casa?
    • ¿Has sentido alguna vez miedo? Si la respuesta indica que hay tensión o miedo, hacer una exploración más profunda.
  • Existen protocolos y cuestionarios específicos, aunque requieren de más tiempo, como por ejemplo el Protocolo de valoración del riesgo de violencia contra la mujer por parte de su pareja o ex pareja

La OMS resume en una palabra el apoyo de primera línea: ANIMA

A Atención al escuchar

N No juzgar y validar

I  Informarse sobre las necesidades y preocupaciones

M Mejorar la seguridad

A  Apoyar

Carme Sánchez Martín
Carme Sánchez Martín

Lo más importante es formarse. La mayoría de colegios profesionales y diferentes departamentos públicos (sanitarios, educativos y sociales) organizan e imparten cursos o capacitaciones para la atención o prevención en violencias machistas.

De manera general, la OMS, por ejemplo, ha diseñado el programa de Atención para las mujeres que han sufrido violencia: programa de capacitación de las OMS dirigido a los prestadores de servicios de salud.

Compartimos algunas guías, protocolos o manuales que pueden servir de pauta:

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 29 de Noviembre de 2022
Última modificación: 6 de Febrero de 2023