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Retos del verano para las personas con autismo

Cómo superar el cambio de rutinas y las altas temperaturas para disfrutar del verano
Yasmina Manzao

Yasmina Manzano Bort

Enfermera especialista en salud mental. Centro de salud mental de adultos
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Dra. Elena Huerta Ramos

Dra. Elena Huerta Ramos

Neuropsicóloga clínica e investigadora postdoctoral
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Marta Romero

Marta Romero Solsona

Responsable del Área de Gestión de Proyectos e Innovación
Centre de Recursos per l’Autisme de Barcelona (CRAB)
Raquel Montllor Linares

Raquel Montllor Linares

Activista en salud mental
Verano y autismo

Resumen

El verano representa un desafío para las personas con autismo debido a los cambios en la rutina, las altas temperaturas y los eventos ruidosos. Es vital planificar nuevas actividades y rutinas que puedan ayudar a gestionar la alteración, incluyendo oportunidades como cursos, talleres o actividades menos concurridas, como ir al cine o los clubs de juegos. Es importante tomar medidas para protegerse del calor, como llevar ropa fresca, usar protección solar y mantenerse hidratado. Para los viajes de vacaciones, la planificación anticipada es esencial para minimizar la ansiedad, y se puede solicitar apoyo por discapacidad en traslados. Identificar estrategias personales y herramientas que ayuden a disfrutar el verano es clave para enfrentarse estos desafíos.
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El verano es un periodo normalmente asociado a las vacaciones, a los viajes, a las fiestas y al calor, y, aunque puede ser una estación muy estimulante y con oportunidades, también puede suponer un periodo lleno de retos. El cambio de rutinas, con las vacaciones escolares o laborales y el cierre de los centros donde habitualmente hacemos actividades, puede ser uno de los desafíos más importantes del verano para muchas personas. Como también lo es el calor, que a menudo debemos soportar en espacios poco adecuados.

Estas situaciones pueden resultar a veces más costosas para las personas autistas, que deben hacer un esfuerzo extra para adaptarse a estos cambios en su día a día y al impacto que puede suponer para ellas las altas temperaturas. Por eso, si tienes autismo, es importante tener en cuenta cómo puede afectar el verano en algunos aspectos de tu vida y poner solución para que el impacto sea menor y puedas disfrutar de las oportunidades que te puede brindar esta época del año.  

Algunos consejos que pueden ayudarte:

Cambios de rutina y nuevas actividades

  • Si ves que tu rutina se va a ver modificada y sabes que eso te afecta, planifica o piensa con tiempo cómo estructurar una nueva rutina que sea útil para ti. Puede ser un periodo para explorar nuevas oportunidades de actividades, apuntarte a algún curso, taller o casal; los hay muy diversos: jardinería, cocina, costura, idiomas, etc.
  • En verano pueden hacerse actividades acuáticas, que si las hacemos en horarios de tarde, pueden ser más tranquilas y aportar cierto frescor. Si vives en una zona de playa, puedes valorar si te gusta el surf, el remo o si en las piscinas hacen actividades que te resulten de interés. Piensa cuál puede ser el mejor momento del día.
  • También a veces puede ser un buen momento para ir al cine, porque si te molestan los espacios muy aglomerados, en verano suelen estar poco concurridos y además se está fresquito.
  • Otra alternativa puede ser explorar las bibliotecas, que cada vez nos ofrecen más oportunidades de lectura: cómics, novelas, libros de ciencia... Y en muchas se pueden ver películas. Suelen ser sitios climatizados y bastante tranquilos. 
  • Clubs de juegos de mesa. Cada vez es más fácil encontrar sitios donde organizan encuentros de juegos de mesa o torneos de ajedrez, que pueden ser divertidas y estimulantes. Incluso hay tiendas especializadas que tienen espacios de juegos de mesa. Puede ser una oportunidad para conocer a gente con gustos comunes. 
  • En verano también solemos encontrar festividades especialmente ruidosas, como pueden ser algunas fiestas mayores locales o la fiesta de San Juan, con los típicos petardos. Si sabes que a ti o a tu familiar os puede afectar, valora si puedes adaptar medidas para protegerte de estos ruidos. Existen canceladores de ruido que pueden amortiguar en parte la molestia de estos estímulos, y, si tienes la oportunidad de ir a un lugar más tranquilo (por ejemplo, a un pueblecito en la montaña) esos días, quizás es una buena solución. 

Protegernos del calor y del sol

  • Debemos tener especial cuidado con el calor y protegernos del sol.  Herramientas como los termos con agua fría, las bolsas térmicas de frío o los abanicos o ventiladores de mano pueden ser útiles para refrescarnos si salimos de casa. Para bajar el calor, lo mejor es aplicar frío en el cuello y las muñecas. Recuerda que además es indispensable protegerse del sol. Valora a qué horas sales a la calle, si te va bien usar algún tipo de gorra, pañuelo o sombrilla, o toleras bien las gafas de sol. Si vas a la playa, piscina o montaña, la protección solar es indispensable y, si no toleras la textura en crema, hay otras opciones interesantes tipo spray, que se suelen tolerar mejor. 
  • Y con el calor viene el sudor, por lo que perdemos más agua. Por eso, debemos beber el líquido necesario, pues es fácil que en verano nos podamos deshidratar. Si además eres de las personas que te cuesta notar la sensación de sed, debes tomar más medidas. Recuerda que lo que se considera recomendable en general son dos litros de agua al día. Puede ser útil llevar siempre una botella de agua y comer frutas típicas de verano que son ricas en agua (sandía, melón….), y también puedes probar si te gustan las gelatinas o alimentos saludables como el gazpacho. 
  • Debido al calor, puedes notar que tienes menos energía y estás de peor humor. Anticipa a las otras personas que el calor te afecta para que te puedan ayudar. Busca estrategias para refrescarte y sentirte mejor. En casa puedes ponerte un ventilador o el aire acondicionado, fuera de casa puedes refrescarte con agua de una fuente si estás de paseo o del baño si estás en un espacio cerrado. Tomar un refresco, un granizado o un helado también puede ayudar.
  • Usa ropa cómoda y fresca. Cuando vayas a pasar el día fuera de casa, ya sea por trabajo, porque vas a un casal o a una actividad lúdica, puedes llevarte ropa de recambio y cambiarte cuando hayas sudado. También puedes ponerte un calzado para andar, tipo deportivas, y luego llevar otro en la mochila más fresco para cuando estés en el lugar de trabajo o de ocio.
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¿Qué es el sistema interoceptivo y cómo funciona?

Vacaciones y viajes

  • Si te vas de vacaciones a un lugar nuevo y, aunque te guste, te estresa el cambio, con Internet puedes planificar bastante bien un viaje y puedes anticipar algunas cosas para tener más tranquilidad. Puedes mirar imágenes del sitio, planos e, incluso, con el Street View, en muchos sitios puedes ver realmente las calles, las plazas, los sitios que puedes visitar, etc.
  • Viajar puede ser sobreestimulante: lugares nuevos, comidas nuevas, transporte público, muchas cosas por ver, contacto constante con la familia, la pareja o los amigos… En tu planificación del día, guarda algunos espacios de disminución de estímulos sociales y sensoriales. Puedes irte a tu cuarto durante un tiempo determinado, estar haciendo una actividad significativa a solas o ponerte cascos de cancelación de ruido, por ejemplo. Estos paréntesis te ayudarán a mantener un mejor nivel de energía durante el día para poder disfrutar de la experiencia. Cuando viajas en familia y debes hacerte cargo de los hijos, la ansiedad puede ser aún mayor. Por eso es recomendable planificar las vacaciones con antelación para encontrar las mínimas sorpresas. En los viajes puedes solicitar el apoyo por discapacidad; es un derecho que puede ayudarte mucho en los desplazamientos.
vacaciones

Preparando las vacaciones en familia con personas con TEA

Estas son solo algunas soluciones, pero hay muchas más. Se trata de valorar cuáles son tus necesidades específicas e intentar tener herramientas y estrategias para poder disfrutar del verano, sin que estos retos supongan una barrera.