¿Por qué nos da vergüenza decir que acudimos a un centro de salud mental?

El estigma y la discriminación afectan de manera negativa
Jordi Mitjà
Jordi Mitjà Costa
Enfermero del Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona
Centro de salud mental

Cuando visitamos una clínica dental hablamos con naturalidad del miedo que nos da. Cuando acudimos un centro de fisioterapia, que nos ayuda a relajar nuestra musculatura, no dudamos en hablar de ello y recomendarlo a nuestra familia y amigos. Pero cuando acudimos a un centro de salud mental, muchas personas no lo cuentan y lo esconden.

Hace ya muchas décadas que la sociedad etiquetó a las personas que acudían a un centro de salud mental como «locas», creando así una imagen negativa de la persona. Además, nos basamos en estereotipos erróneos que lamentablemente son difíciles de superar y estigmatizan a las personas que tienen un problema de salud mental. Estos estereotipos pueden influenciar a la persona que padece un problema salud mental hasta el punto de que decida no acudir a un centro de salud mental para recibir ayuda.

Este estigma, cuando alguien te ve de manera negativa por alguna característica distintiva o por un rasgo personal que se considera una desventaja, ha perdurado en el tiempo, pero las cosas comienzan a cambiar.

Cada vez son más las personas que hablan de su trastorno de salud mental y que acuden a un centro para recuperarse del mismo.

El estigma puede dar lugar a la discriminación. Ésta puede ser evidente y directa, por ejemplo, si alguien hace un comentario negativo sobre el trastorno mental o sobre el tratamiento. O también puede ser no intencional o sutil, como cuando alguien te evita porque asume que podrías ser inestable, violento o peligroso a causa de tu trastorno mental. Es posible que hasta te juzgues a ti mismo en estos términos.

El primer paso para romper los estigmas es reconocer los problemas, reconocer las emociones que sentimos y hacerlas lícitas, ya que a nivel social parece haber un rechazo al reconocimiento de las emociones y las preocupaciones.

Seguro que cuando alguien te pregunta «¿qué tal estás?» siempre respondes que estás bien, aunque no sea así. Pues bien, cambia eso. ¡Si estás cansado, agobiado, aburrido… dilo!

Algunas de las razones principales por las cuales las personas no explican que acuden a un centro de salud mental para tratar un problema son:

  • Miedo al rechazo: nadie quiere sentirse rechazado por un grupo o por una persona en concreto. Necesitamos ser aceptados y formar parte de un grupo. El hecho de compartir que vamos a un centro de salud mental con amistades o familiares puede hacernos pensar que nos van a dejar a un lado.
  • Miedo a ser juzgados: no nos gusta estar en boca de nadie y menos si es para juzgarnos sin conocer nuestros condicionantes. Valorar y juzgar la vida de los demás puede ser fácil y cruel a la vez. Evitar que nos tachen de “desequilibrados” conlleva no decir abiertamente que necesitas la ayuda de un profesional especializado en salud mental.
  • Mostrar debilidad: puede aparecer el miedo a ser etiquetados como personas incompetentes, que no han sido fuertes para afrontar situaciones o superar sus problemas. Algunas personas lo viven como un fracaso en la gestión de su vida.

Ser consciente del problema y pedir ayuda es el primer paso para afrontar un problema de salud mental. No pienses que se arreglará solo porque puede agudizarse aún más.

Busca la ayuda de un profesional especializado en salud mental, al igual que buscas la ayuda en otros aspectos de tu salud.

 

 

Foto: Ariadna Creus y Ángel García | Banc d'Imatges Infermeres

Publicación
15 de Diciembre de 2020
Última modificación
15 de Diciembre de 2020
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Jordi Mitjà

Jordi Mitjà Costa

Enfermero del Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona

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