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Cinco mitos sobre el trastorno del espectro alcohólico fetal

Desvelamos las principales ideas erróneas sobre este trastorno aún poco visible
Raquel Vidal Estrada

Raquel Vidal Estrada

Psicóloga clínica. Programa TEAF
Hospital Universitario Vall d'Hebron
Núria Gómez-Barros

Núria Gómez-Barros

Psiquiatra. Programa TEAF. Jefa de Sección de Consultas Externas de Psiquiatría.
Hospital Universitario Vall d'Hebron
TEAF

Resumen

El trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF) es causado por la exposición prenatal al alcohol y se manifiesta a través de déficits cognitivos, conductuales, y físicos, incluyendo problemas de memoria, atención, aprendizaje y dificultades sociales. Aunque es un trastorno del neurodesarrollo que puede presentar complicaciones secundarias que afectan la educación, la legalidad, y la integración laboral del individuo, un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden prevenir o mitigar estos problemas. Existen mitos alrededor del TEAF, como que todos los afectados tienen bajo coeficiente intelectual o que los problemas de conducta son consecuencia de una mala crianza, pero la realidad es que las capacidades y los comportamientos son el resultado del daño prenatal por alcohol y pueden mejorar con el apoyo y enseñanza adecuados. Contrariamente a la creencia de que el diagnóstico es estigmatizante, este es crucial para adaptar expectativas y proporcionar el apoyo apropiado.
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El trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF) es un síndrome que se caracteriza por déficits cognitivos, conductuales y características físicas causadas por la exposición prenatal al alcohol.

Las características del TEAF pueden dividirse en características físicas (como anomalías faciales, retraso del crecimiento) y déficits cognitivos o conductuales. Un 90% de los individuos con TEAF presenta también otros trastornos psicológicos, siendo el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) el más prevalente. 

¿Cuáles son los síntomas del TEAF?

Los síntomas directamente relacionados con la exposición prenatal al alcohol, conocidos como déficits primarios, son:

  • Déficit de memoria
  • Dificultad de atención y de planificación
  • Problemas de aprendizaje
  • Problemas visoespaciales
  • Dificultades para el pensamiento abstracto y pensamiento causa-efecto
  • Déficit en habilidades sociales (ingenuidad, escasa asertividad)
  • Problemas en la autorregulación emocional e impulsividad

Estas dificultades primarias pueden llevar a complicaciones secundarias como:

  • Fracaso escolar
  • Problemas legales
  • Conductas sexuales inapropiadas
  • Consumo de sustancias
  • Dependencia y dificultades para incorporarse al mundo laboral a la edad adulta.
TEAF

La vida con un trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF)

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Estas dificultades secundarias pueden ser solo la punta visible del iceberg, no son consecuencias directas de la exposición prenatal al alcohol sino complicaciones de las propias dificultades del trastorno del espectro alcohólico fetal y se pueden prevenir con un diagnóstico precoz y con un tratamiento adecuado.

El tratamiento del trastorno del espectro alcohólico fetal es multidisciplinar y requiere a menudo de tratamiento combinado: psicológico y farmacológico. Los abordajes psicológicos que tienen mayor eficacia demostrada son los tratamientos basados ​​en el entrenamiento de habilidades sociales, autorregulación emocional y pautas para padres que permitan manejar mejor los conflictos que supone tener un hijo o hija con TEAF.

Mitos y realidades del TEAF

Existen algunos mitos e ideas erróneas en relación a los trastornos del espectro alcohólico fetal que es importante contrastar:

  1. Todas las personas con TEAF tienen un coeficiente intelectual por debajo de la media.
    Solo un 20% de las personas con TEAF tienen una discapacidad intelectual. Algunos tienen una capacidad cognitiva global media, pero tienen problemas en alguna área específica como el aprendizaje, la planificación, memoria, etc. O bien presentan muchos problemas en sus hábitos diarios aun teniendo una capacidad cognitiva adecuada.
  2. Los problemas de conducta del niño o adolescente con TEAF aparecen porque los padres no saben manejar bien su conducta.
    Los déficits cognitivos del TEAF pueden llevar a problemas de conducta. Esto es porque una persona con un daño cerebral no funciona de la misma forma que lo hacen la mayoría de personas sin estas dificultades. No actúan como los demás esperan de ellos. El TEAF no es el resultado de una determinada pauta educativa o de determinadas dinámicas familiares, sino que es el resultado de la exposición prenatal al alcohol.
  3. Todos los déficits con TEAF pueden solucionarse con el tiempo.
    El TEAF es un trastorno del neurodesarrollo que va cambiando sus manifestaciones a medida que el niño y adolescente va creciendo. No obstante, hay algunas dificultades, que, aunque se puedan mejorar, pueden persistir a lo largo del tiempo.
  4. Dado que la persona con TEAF presenta un daño a nivel cerebral, no mejora con ayudas.
    Las personas con TEAF aprenden cuando les ayudamos y les enseñamos como deben actuar, pero debemos adaptar el modo en que les enseñamos, teniendo en cuenta sus dificultades y su modo de aprendizaje. Necesitan mucha más rutina y más repetición de las instrucciones que les damos. De forma que no debemos decirles lo que no pueden hacer, sino la forma en que pueden hacerlo.
  5. El diagnóstico de TEAF puede ser estigmatizante.
    El diagnóstico de TEAF nos da una explicación de lo que le pasa a la persona y nos ayuda a adaptar las expectativas. Sin un diagnóstico o con un diagnóstico erróneo, podemos exigir cosas que esta persona no puede hacer y aumentaremos sus niveles de frustración.