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Control

¿Por qué nos cuesta tanto controlar la ansiedad?

Primero de todo, hay que decir que ansiedad tenemos todos, aunque de distintas formas. De hecho, un poco de ansiedad nos puede ser útil porque nos estimula, nos hace estar alerta y rendir mucho más. Por ejemplo, se ha visto que las personas más ansiosas ante situaciones difíciles suelen resolver el problema antes que los demás, o sacan mejores notas, etc. Pero, a veces, cuando esta ansiedad es demasiado intensa o aparece cuando no toca, puede resultar muy limitante.

En el caso de un ataque de pánico, es decir, una ansiedad que viene de golpe y con mucha intensidad, cuanto más queremos controlar los síntomas, más nos damos cuenta de que no podemos, y eso puede aumentar la ansiedad. Es decir, cuanto más hacemos para controlarla, más pendiente estamos de ella, y eso puede generar aún más ansiedad.

Las personas más ansiosas tienden a necesitar tenerlo todo bajo control. Pero cuando la ansiedad aparece en forma de ataque de pánico precisamente cuesta mucho de controlar. Lo que sí podemos controlar es cómo afrontamos el miedo que nos provoca para que no nos limite la vida y prevenir así que vuelva a ocurrir. A veces no se trata tanto de controlarla como de conseguir centrarse en lo que uno está haciendo y dejarla pasar, pero eso no es tan fácil en la práctica; podríamos decir que es como un entrenamiento. Seguro que habéis oído el «si tienes un ataque, siéntate y respira», pero esto no siempre funciona en el momento y, en todo caso, no sirve para perder el miedo a largo plazo. Tal vez no debamos aprender tanto a controlar sino aprender a controlar menos