www.som360.org/es
Blog

Los ocho errores más frecuentes sobre salud mental en los medios

Escoger bien el lenguaje es clave para no perpetuar estereotipos
SOM Salud Mental 360

Redacción

SOM Salud Mental 360
Medios comunicacion

Resumen

Los medios de comunicación a menudo perpetúan el estigma de la salud mental a través de prácticas incorrectas, como referirse a personas por su diagnóstico o usar términos de salud mental para describir comportamientos negativos. La Guía de Medios de Obertament señala errores comunes, incluyendo la representación de individuos con trastornos mentales como violentos, predecibles o incapaces, y el uso de imágenes estigmatizantes. Las recomendaciones para mejorar incluyen emplear un lenguaje que no refuerce estereotipos y distinguir claramente entre trastornos mentales y discapacidades psíquicas. Se insiste en que con apoyo adecuado, las personas con trastornos mentales pueden llevar vidas normales y participar plenamente en la sociedad.
Leer másmenos

En la lucha contra el estigma, los medios de comunicación tienen un papel determinante. Su amplia difusión, su influencia y su capacidad de fijar un marco mental en la sociedad son factores que obligan al sector periodístico y editorial a ser especialmente responsables y justos en el oficio de narrar noticias, realidades o historias personales.

Hace años que las asociaciones de salud mental trabajan en este ámbito proporcionando herramientas, consejos y formación para evitar que, desde los medios de comunicación, se trivialice y se ahonde más en la estigmatización de las personas que conviven con un problema de salud mental.

Guías y recomendaciones no faltan, pero, pese a todo, se siguen produciendo capítulos de mala praxis en algunos medios de comunicación. Unas prácticas que se producen por desconocimiento, por economía del lenguaje o, incluso, por otros intereses que nada tienen que ver con la salud pública.

Los y las periodistas tienen sus propios códigos deontológicos, habitualmente impulsados por los colegios profesionales, y en los que se recogen aspectos como el respeto a la verdad o a la intimidad e imagen de las personas, por ejemplo. A su vez, los medios de comunicación tienen sus propias guías de estilo que ayudan a los periodistas a tener unos criterios comunes tanto en estilo como en principios éticos, aunque en muchos casos no se abordan cuestiones de esta sensibilidad.  

Escoger el lenguaje adecuado es vital para no reforzar estereotipos y el estigma

Hay diferentes guías con recomendaciones para el sector de la comunicación y de la industria publicitaria y audiovisual. Al final de este artículo podrás encontrar diversos materiales de consulta.

En términos generales hay que evitar referirse a la persona por su diagnóstico («un psicótico», «un esquizofrénico»). La persona es mucho más, el diagnóstico no es lo que las define. Por ello es recomendable utilizar «una persona que tiene o ha tenido psicosis».

Hay que procurar no utilizar términos vinculados a la salud mental (esquizofrénico, bipolar, depresivo) para referirse a situaciones o cosas caóticas, irracionales o extravagantes. Se trata de una asociación negativa que perpetua los estereotipos.

Hay cierta tendencia en mencionar un problema de salud mental para obtener un titular llamativo que atraiga la mirada lectora. Un dato que no aporta nada a la comprensión de la información, más allá de llamar la atención o buscar el clic del usuario, cuando hablamos del entorno online. Este fenómeno sucede también cuando hablamos de otros colectivos castigados por el estigma o el machismo: mujer, Lgtbi+, personas migradas o colectivos minoritarios o en situación de vulnerabilidad.

En cuanto al tratamiento de la salud mental, hay algunos errores que se repiten en los medios de comunicación, según se explica en la Guía de Medios elaborada por Obertament:

  1. Tratar los temas de salud mental como un fenómeno frecuente o aislado.
    Nada más lejos de la realidad. Una de cada cuatro personas tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
  2. Hablar de las personas con un diagnóstico de salud mental como violentas, peligrosas o imprevisibles.
    Las personas con un trastorno de salud mental no son más violentas que el resto de la sociedad
  3. Utilizar expresiones que generalizan, como «los enfermos mentales son» o «los esquizofrénicos se comportan»
    Los problemas de salud mental se viven y afectan a cada persona de manera diferente.
  4. Tratar a las personas con problemas de salud mental con compasión y paternalismo.
    La mayoría de personas con un problema de salud mental son capaces de participar en espacios comunitarios, laborales y sociales. Lo que limita su acceso a estos ámbitos es, en muchas ocasiones, el estigma.
  5. Confundir un trastorno mental con una discapacidad psíquica o demencia.
    El trastorno mental no disminuye ni deteriora las facultades mentales de una persona, sino que las altera de forma esporádica.
  6. Considerar que se trata de personas incapacitadas, que los trastornos mentales son incurables y que impiden tener una vida normalizada.
    Con un tratamiento adecuado y un entorno social y familiar favorable, una persona puede superar las limitaciones del trastorno mental, trabajar, mantener relaciones sociales, cuidar de sus hijos, etc.
  7. Ilustrar las informaciones sobre salud mental con imágenes que transmiten aislamiento social, sufrimiento, oscuridad o que despiertan compasión o rechazo.
    Las personas con problemas de salud mental no quieren ser representadas visualmente de forma diferente que el resto de la sociedad.
  8. Utilizar esquizofrénico o bipolar para referirse a personalidad dual o múltiple.
    La esquizofrenia y el trastorno bipolar no son trastornos de personalidad. La esquizofrenia es un trastorno psicótico y el trastorno bipolar un trastorno del estado de ánimo.