www.som360.org/es
Artículo

El ARFID, cuando la selección de comida se convierte en trastorno

Puede causar deficiencias nutricionales y afectar gravemente al desarrollo de la persona
Dra. Laura Cañas Vinader

Dra. Laura Cañas Vinader

Doctora en Psicología. Psicóloga General Sanitaria.
Centre Mèdic MAPA
Ana María Molano Beteta

Ana María Molano Beteta

Enfermera especialista en salud mental. Coordinadora enfermera de la Unidad Terapéutica de TCA - Minerva. Área de salud mental.
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Arfid

El trastorno por evitación/restricción de la ingestión de alimentos, conocido como ARFID por sus siglas en inglés (Avoidant or Restrictive Food Intake Disorder), es un trastorno que forma parte del grupo diagnóstico de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y que consiste en un rechazo a la comida. A estas personas que seleccionan tanto la comida se les puede llegar a denominar «delicados, quisquillosos o exigentes», llegando a pensar que es un problema leve y transitorio y, en algunos casos, tachándolo de «manía».

En el ARFID, los niveles de gravedad oscilan de moderado a severo. Cuando estamos ante un caso severo es necesaria una atención especializada por el impacto del trastorno en el funcionamiento general de la persona.

Las personas con ARFID suelen rechazar los alimentos por una falta de interés general por la comida, por algún miedo específico (a atragantarse, a vomitar, al dolor, entre otros) o por alguna característica sensorial (color, textura, olor o sabor) que repelen del alimento, pudiendo llegar a ser extremadamente selectivos y provocar graves consecuencias en su salud física, mental y funcionamiento psicosocial. Hay algunos casos que pueden presentar dependencia de la alimentación enteral (sonda nasogástrica) o de suplementos nutritivos por vía oral.  

A diferencia de otros trastornos de la conducta alimentaria:

  • Las personas con ARFID no verbalizan miedo al aumento de peso (pueden presentar bajo peso, normopeso o sobrepeso) ni distorsión de la imagen corporal.
  • No rechazan los alimentos por su contenido calórico ni tienen comportamientos persistentes (vómitos, ejercicio físico excesivo, uso de laxantes, entre otros) que interfieran en su aumento de peso.
  • Aunque puede diagnosticarse a cualquier edad, respecto a otros TCA, el ARFID suele iniciarse en la niñez y es más frecuente en niños que en niñas.
  • Las personas con ARFID informan de un tiempo de evolución de la enfermedad mayor, que comporta un mayor riesgo de cronificación a largo plazo.

Señales de alarma del ARFID

La principal señal de alarma es presentar una alimentación selectiva desde la niñez, siendo también indicativo lo siguiente:

  • Tener falta de interés en la comida y por comer ya desde la primera infancia.
  • Presentar pérdida de peso y señales de desnutrición.
  • Verbalizar constantemente falta de apetito o alteraciones gastrointestinales (dolor abdominal, sensación de plenitud, estreñimiento, náuseas, flatulencias, entre otras).
  • Comer muy despacio y cantidades pequeñas.
  • Tener miedos específicos a vomitar, asfixiarse, deglutir, atragantarse, entre otros.
  • Rechazar los alimentos por sus características sensoriales (color, textura, olor o sabor).
  • Presentar conflictos familiares entorno a la comida y las ingestas.
  • Evitar la socialización por una cuestión relacionada con la comida. Por ejemplo, niños que no quieren ir a fiestas de cumpleaños, a salidas escolares o que quieren evitar el comedor escolar.

El ARFID es un trastorno de origen multifactorial, es decir, pueden influir en su desarrollo factores biológicos, psicológicos, socioculturales y familiares. Es habitual que se asocie a otras enfermedades (alergias alimentarias, cardiopatías congénitas, enfermedades gastrointestinales, entre otras) o a otros trastornos de salud mental como ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y problemas de aprendizaje.

Cuál es el tratamiento del ARFID

El ARFID requiere de un abordaje multidisciplinar en el que intervengan distintas disciplinas: psiquiatría, psicología, enfermería, gastroenterología, trabajo social y logopedia, entre otros.

Desde los servicios especializados en salud mental se ofrece un plan de tratamiento a nivel individual, grupal y familiar, siempre adaptado a las necesidades y la situación de cada persona, teniendo en cuenta que cada caso puede requerir de diferentes niveles de dispositivos hospitalarios (los casos más graves requieren hospitalización) en cuanto a intensidad y siempre en función del nivel de gravedad.

El tipo de intervención que se lleva a cabo consiste en la exposición gradual en vivo (técnica cognitivo-conductual) a los estímulos aversivos (alimentos rechazados). El primer objetivo es que la persona se exponga gradualmente a los estímulos evitados y, mediante técnicas de relajación, disminuyan progresivamente los síntomas de ansiedad que presenta ante el alimento temido. Mediante este procedimiento, el segundo objetivo es poder reducir las dificultades de afrontamiento y llegar a la generalización de la conducta aprendida para llevarla a cabo en el domicilio, fase que consiste en que la persona vaya incorporando en su dieta diaria los alimentos a los que se ha ido exponiendo en su plan de tratamiento, pudiendo alcanzar una alimentación variada y saludable, siempre ofreciendo pautas de actuación y estrategias de afrontamiento.

Es importante destacar que el ARFID es un TCA que presenta una gravedad clínica significativa y tiene un fuerte impacto en el desarrollo general (físico, emocional, social, escolar y familiar) de las personas que lo padecen. Ante la sospecha de un ARFID, se debe consultar al equipo de atención primaria para determinar el proceso a seguir en función de la situación clínica de cada persona.