Preguntas y respuestas

Trastorno de la conducta alimentaria

¿Qué señales de alerta de un trastorno de la conducta alimentaria puede detectar el profesorado?

Es muy importante tener presente que las señales de alerta de un trastorno de la conducta alimentaria varían en función de la persona. Habitualmente, se puede percibir una alteración en el rendimiento académico, con una disminución del rendimiento o un incremento de horas dedicadas al estudio, y un aumento de la preocupación, el perfeccionismo, la exigencia y la manifestación de insatisfacción o inseguridad.

También es posible observar esta alteración a través del abandono de las tareas y las responsabilidades y de las dificultades para trabajar en grupo o para concentrarse.

En cuanto a las relaciones sociales, pueden aparecer conflictos con las personas de su entorno, aumentar la irritabilidad o la aparición de mentiras. Hay tendencia a aislarse y distanciarse de las amistades o el grupo de iguales.

En espacios de comedor, a la hora de almuerzo o en una excursión, puede llamar la atención la preocupación por la comida, el hecho de que evite comer en compañía, encontrar restos de comida escondidos o comportamientos extraños en las comidas como desmenuzar o manipular mucho los alimentos.

 

Trastorno de la conducta alimentaria

¿Qué debe hacer el profesorado si sospecha que un alumno o una alumna puede tener un trastorno de la conducta alimentaria?

Se recomienda hablar con la persona de aquello que la inquieta y comunicarle aquellos cambios que han despertado una preocupación en nosotros con serenidad, sin hacer ningún juicio y ofreciéndole un espacio de confidencialidad. Puede ser que la persona niegue que le está sucediendo aquello que hemos observado o que necesita ayuda. En cualquier caso, hay que animarla a hablar con su familia y a pedir ayuda a un profesional de la salud. Es importante ofrecerle la posibilidad de que ella misma sea quien lo comunique a la familia, si hace falta, con el apoyo de alguien de confianza de la escuela. Si no quiere, le tendremos que informar que será el centro educativo quien lo haga para velar por su salud.

COVID-19

¿Por qué ha habido más casos de anorexia y bulimia durante la pandemia?

En el incremento de casos de anorexia y bulimia durante la pandemia han influido varios factores como el cambio de las rutinas de la vida diaria en aspectos como la alimentación, el ejercicio físico y los horarios de sueño. A ello le sumamos el aislamiento social que ha supuesto la pandemia para el colectivo más joven. El contacto físico se sustituyó por un mayor uso de las redes sociales, un entorno en el que puede haber apología de algunas conductas de riesgo para los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

Prevención

¿Cómo puedo reducir el riesgo de que mi hijo o hija tenga un trastorno de la conducta alimentaria?

Hay algunos factores de protección en la familia ante estos trastornos, entre los cuales destacamos: potenciar la autoestima de nuestros hijos e hijas; favorecer una autoimagen corporal positiva; promover hábitos alimenticios positivos; realizar al menos una comida al día en familia; dar herramientas para desarrollar un sentido crítico ante la información; fomentar la comunicación en la familia; compartir actividades en tiempo libre; rechazar ideales estéticos; fomentar la autonomía y evitar la sobreprotección; y advertir sobre los contenidos nocivos de internet y las redes sociales. 

Tratamiento

¿Por qué hay recaídas durante el tratamiento de la anorexia y la bulimia?

Las recaídas forman parte del proceso de recuperación. Por este motivo es importante mantener la calma y no culpabilizarse. No hay que vivirlo como un fracaso sino como una oportunidad de aprendizaje que forma parte del proceso de recuperación. Es importante recordar que uno de los objetivos del tratamiento es la prevención de recaídas.

Cómo vivir con...

¿Cómo debe actuar la familia en el momento de las comidas?

Si la persona con anorexia y bulimia ya está en tratamiento y la familia tiene dudas sobre cómo actuar durante las comidas, debe preguntarle al equipo terapéutico qué debe hacer y qué no debe hacer.

Si, por el contrario, la persona todavía no está recibiendo ayuda, es importante tener en cuenta que el objetivo principal debe ser conseguir que se ponga en tratamiento en lugar de conseguir que coma.

Es fundamental entender que para que recupere un hábito alimentario normalizado debe hacer tratamiento, pues es un objetivo que la familia no puede conseguir. Por eso no vale la pena poner energía en conseguir que coma. Si nos centramos en ello lo más probable es que lo único que consigamos es que, además de desgastarnos, caigamos en enfrentamientos con la persona afectada. Por todo esto es importante empatizar con la persona, entender que está sufriendo e intentar conectar con él o ella desde el punto de vista emocional.