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La soledad en los equipos educativos

Recomendaciones para detectar y reducir la soledad de los docentes
Cisa Llopis Carbajo

Cisa Llopis Carbajo

Psicòloga experta en Intervenció Social. Coordinadora técnica.
SOM Salud Mental 360
soledad equipos educativos

Todo el mundo puede sentirse solo alguna vez, estando solos o rodeados de otras personas, y es importante reconocer los signos de soledad para poder actuar lo antes posible, pues la soledad de larga duración puede comportar problemas de salud físicos y mentales.

Según Education Support, el 40% de los adolescentes y jóvenes de entre 16 y 24 años se sienten solos muy a menudo. Este dato también es consistente con el publicado en el Informe España 2020: el 31% de los jóvenes menores de 30 y el 18% de quienes tienen entre 30 y 60 años en la Comunidad de Madrid se sentían solos antes de la pandemia.

Los centros educativos pueden ser un buen espacio de detección de la soledad de las personas que conforman los equipos educativos, pues son espacios de socialización y en los que se pueden generar relaciones de confianza, apoyo y ayuda. Al mismo tiempo, es primordial poder cuidar la salud mental de los profesionales de este ámbito para mantener un sistema educativo próspero.

relaciones

La necesidad del otro

La Education Support, en colaboración con la Mental Health Foundation, señalan en su guía Loneliness: guide for teachers and education staff algunas de las implicaciones físicas (hipertensión, colesterol alto, problemas digestivos, aumento de peso o carencias en el autocuidado ) y mentales (ansiedad, depresión, problemas de sueño, sentimientos de malestar o aislamiento social) de la soledad de larga duración. También distingue entre seis tipos de soledad:

  • Soledad transitoria, que suele darse vinculada a cambios temporales en nuestro entorno, relaciones o circunstancias personales.
  • Soledad situacional, relacionada con situaciones en las que nuestras circunstancias cambian o no satisfacen nuestras necesidades (por ejemplo, cuando encontramos dificultades para hacer nuevas amistades después de ir a vivir a una ciudad diferente).
  • Soledad crónica, ese sentimiento de soledad que persiste durante mucho tiempo, y que suele ser consecuencia de situaciones de soledad transitoria o situacional previas.
  • Soledad social, relacionada con una carencia de relaciones sociales y que puede ser acentuada por sentimientos de ansiedad sociales, timidez o baja autoestima.
  • Soledad emocional, cuando se da la pérdida o ausencia de una persona importante con la que se tiene una relación significativa, como podría ser una pareja o una amistad muy estrecha e íntima.
  • Soledad existencial, o el sentimiento de desconexión de los demás, pensamiento sobre que la vida carece de sentido. A veces se da vinculada a momentos de crisis o eventos traumáticos.

Para reducir todos estos sentimientos de soledad que pueden tener en algún momento de su vida los profesionales del ámbito educativo, la guía propone algunas estrategias personales como:

  • Reflexionar sobre los motivos del sentimiento de soledad, identificarle.
  • Hablar con alguien sobre cómo se está sintiendo.
  • Reconectar con uno mismo (practicando alguna afición como escribir un diario, por ejemplo).
  • En el trabajo, participar en actividades sociales (como puede ser la hora del desayuno o comida) y conectar con otros adultos durante las pausas.
  • Participar en actividades grupales fuera del trabajo (en un centro cívico, haciendo voluntariado, clubs de lectura, grupos excursionistas, etc.).

También pueden ser de utilidad introducir estrategias en las organizaciones educativas como podrían ser el mentoring o poner en práctica nuevas formas de trabajo en equipo que faciliten la conexión entre sus miembros, o los grupos de ayuda mutua.

Pero para poner en marcha estas acciones, es importante combatir el estigma sobre la soledad y el malestar emocional y psicológico. Para ello, es importante que los equipos educativos estén bien informados sobre la materia y se desmonten los mitos que existen sobre la soledad. También cuidar unos de otros y preguntar cómo estamos y cómo nos sentimos, para crear espacios y ambientes de confianza para hablar de la soledad. Hablar de forma honesta del malestar y el sentimiento de soledad propios (ya sea de forma pública o anónima) también puede ser de ayuda para otras personas que se sienten solas.

Las personas de los equipos educativos pueden sentirse solas, y es importante que las organizaciones educativas y todos los profesionales de los centros puedan detectar la soledad propia y la de los compañeros, recogerla y actuar en ella.

Teléfono de la Esperanza 93 414 48 48 image/svg+xml 1873A50A-300C-4511-9831-D8604C9717D4 1873A50A-300C-4511-9831-D8604C9717D4

Si sufres de soledad o pasas por un momento dífícil, llámanos.