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Artículo

Defendiendo los derechos de las mujeres rurales con problemas de salud mental

El proyecto JULIA, una intervención psicosocial en el medio rural
Patricia Quintanilla, Salud Mental Castilla y León

Patricia Quintanilla López

Trabajadora social. Responsable del Área de Mujer e Igualdad
Federación Salud Mental Castilla y León
Diana Gutiérrez, Federación Salud Mental Castilla y León

Diana Gutiérrez Arranz

Periodista. Responsable del Área de Comunicación
Federación Salud Mental Castilla y León
Mujer en el campo

Resumen

El proyecto JULIA: Mujeres rurales y salud mental, impulsado por la Federación Salud Mental Castilla y León, se configura como una buena práctica de intervención psicosocial en el medio rural, dirigida a promover la salud mental, la participación social y el empoderamiento de las mujeres en entornos con alto riesgo de exclusión. A través de un enfoque comunitario y de género, JULIA busca romper el aislamiento, visibilizar la realidad de las mujeres rurales y generar redes de apoyo que trascienden los límites de la intervención formal. 

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El medio rural español afronta desde hace décadas un proceso de despoblación, envejecimiento y desmantelamiento progresivo de los servicios públicos, lo que ha acentuado las desigualdades territoriales y sociales (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 2023). Estas condiciones tienen un impacto directo en la salud mental de la población, especialmente de las mujeres, quienes en muchos casos asumen roles de cuidado, dependencia económica y aislamiento social más acusados (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022).

En las zonas rurales de Castilla y León, caracterizadas por su baja densidad poblacional y dispersión geográfica, las mujeres con problemas de salud mental enfrentan una doble vulnerabilidad: por un lado, la vinculada directamente al género y, por otro, el estigma que aún rodea la salud mental y la discapacidad en entornos pequeños. A ello se suma la dificultad para acceder a recursos generales de empleo, transporte y redes sociales de apoyo, o específicos de salud mental, lo que limita su autonomía y bienestar (Federación Salud Mental Castilla y León, 2021).

Según las estadísticas oficiales de la Junta de Castilla y León, en el año 2023 había 176.048 personas con discapacidad en esta región. La discapacidad por causa de trastorno mental o discapacidad psicosocial en Castilla y León es la segunda causa de discapacidad, y representa el 16,45 % del total. Y, según datos de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, en 2023 había 28.964 personas con certificado de discapacidad por causa de un trastorno mental, y de ellas, un 47,10% eran mujeres (14.154).

La mujeres con problemas de salud mental, además del estigma, deben afrontar la dificultad para acceder a recursos generales de empleo, transporte y redes sociales de apoyo o de salud mental.

Esta situación plantea la necesidad de crear prestaciones y recursos adecuados a la demanda de las personas con discapacidad que viven en zonas rurales. De hecho, cerca de la mitad de las personas con discapacidad en Castilla y León viven en entornos rurales (el 42,92 %).

En este contexto surge el Proyecto JULIA: Mujeres rurales y salud mental, una iniciativa de innovación social impulsada por la Federación Salud Mental Castilla y León, que pone en el centro la voz de las mujeres rurales, su derecho a la salud mental y su capacidad de participación. JULIA parte de la premisa de que la salud mental no puede entenderse sólo desde una perspectiva clínica, sino que requiere un abordaje integral que contemple los determinantes sociales, de género y territoriales.

Personas caminando en un entorno rural

Vivir con un trastorno de salud mental en un entorno rural

Favorecer la participación y la autonomía de las mujeres más vulnerables

El Proyecto JULIA promueve la autonomía, el empoderamiento y la participación social de las mujeres rurales con discapacidad por problemas de salud mental o malestares psíquicos, y pone un especial foco en las mujeres más vulnerables, fomentando espacios de encuentro y apoyo mutuo que fortalecen sus redes personales y comunitarias.

A través de talleres participativos, formación y acompañamiento, se trabaja en la mejora de la autoestima, la toma de decisiones y el ejercicio de derechos. Además, el proyecto incorpora una dimensión preventiva frente a la violencia de género, promoviendo la detección temprana de situaciones de riesgo y la sensibilización de las propias participantes y del entorno rural. 

De esta manera, JULIA contribuye a generar comunidades más igualitarias, inclusivas y seguras, visibilizando la realidad de las mujeres con problemas de salud mental y favoreciendo su plena participación en la sociedad rural.

El Proyecto JULIA promueve la autonomía, el empoderamiento y la participación social de las mujeres rurales con discapacidad por problemas de salud mental, y pone el foco en las mujeres más vulnerables.


Los principales objetivos del proyecto JULIA son: 

  • Promover el empoderamiento y la autonomía personal de mujeres del medio rural con problemas de salud mental o en riesgo de exclusión.
  • Crear oportunidades para el desarrollo personal y social de las mujeres rurales con problemas de salud mental.
  • Fomentar redes de apoyo formales e informales, contribuyendo a reducir el aislamiento y la soledad no deseada.
  • Fortalecer los recursos de protección y prevención de la exclusión social y la violencia de género.
  • Impulsar la equidad territorial en el acceso a recursos psicosociales y de promoción de la salud mental.
  • Capacitar a las mujeres para el análisis crítico de las desigualdades relacionadas con el género, la discapacidad y la salud mental.
  • Visibilizar la realidad de las mujeres rurales con problemas de salud mental, combatiendo el estigma y favoreciendo su participación comunitaria.
Monografico mujer

Mujer y salud mental

Monográfico

Promoviendo la salud mental comunitaria

El modelo JULIA se alinea con las recomendaciones internacionales sobre promoción de la salud mental con enfoque de género y territorio, impulsadas por la OMS (2022) y la Estrategia Nacional de Salud Mental (Ministerio de Sanidad, 2022). Su carácter de buena práctica se sustenta en varios elementos:

Enfoque integral y comunitario

JULIA no se limita a atender de forma individual, sino que promueve procesos comunitarios de transformación. Las participantes desarrollan competencias psicosociales, fortalecen su autoestima y reconstruyen redes de apoyo. De esta forma, el proyecto actúa sobre factores protectores de la salud mental: el sentido de pertenencia, la participación social y la percepción de control sobre la propia vida.

Perspectiva de género interseccional

El proyecto reconoce las desigualdades específicas que enfrentan las mujeres rurales, especialmente aquellas con discapacidad psicosocial o con cargas familiares. La intervención incorpora una mirada interseccional, considerando factores como la edad, el nivel educativo, la situación laboral y las condiciones socioeconómicas.

Trabajo en red

Una de las fortalezas del proyecto es su capacidad para tejer alianzas entre distintos actores locales: asociaciones de mujeres, servicios sociales, centros de salud, ayuntamientos y entidades del tercer sector. Esta red interinstitucional permite dar continuidad a los procesos más allá de la duración de los talleres y facilita la derivación y el acompañamiento.

redes de apoyo mujeres

Redes de apoyo entre mujeres para empoderarse y salir del aislamiento

Replicabilidad y adaptación

El modelo JULIA se caracteriza por su flexibilidad y escalabilidad. Cada taller se ajusta a las necesidades de sus participantes, a su contexto rural y a los recursos disponibles, lo que posibilita su puesta en marcha en otros contextos. Además, se han generado guías metodológicas y herramientas prácticas que permiten replicar el modelo en otros territorios rurales; y cuenta con un curso online específico, que permite capacitar a profesionales para su desarrollo. 

Impacto en las mujeres y en la comunidad

Según los datos de evaluación recogidos en el Estudio de Impacto de Proyecto JULIA (2023), de las 683 mujeres participantes,  el 85 % declara haber mejorado su bienestar emocional y su autoestima y el 78 % señala haber ampliado sus redes sociales y haber mantenido contacto con otras mujeres del grupo después de finalizar el taller. Además, en varios municipios se han creado grupos autogestionados, que continúan reuniéndose de manera informal, demostrando la sostenibilidad del enfoque.

Más allá de los beneficios individuales, JULIA ha contribuido a romper el silencio en torno a la salud mental en el medio rural. En muchos pueblos, la presencia del proyecto ha generado un cambio de mirada social, visibilizando la importancia del bienestar psicológico y del apoyo mutuo entre mujeres.

El proyecto demuestra que la salud mental en el medio rural puede abordarse con herramientas participativas, inclusivas y sostenibles

Asimismo, los equipos técnicos han observado un efecto multiplicador: algunas participantes se han implicado posteriormente en asociaciones locales, han colaborado en actividades comunitarias o han asumido roles de liderazgo, incluso, se han formado como facilitadoras de apoyo para sucesivas ediciones de Proyecto JULIA en otras localidades cercanas.

Las mujeres rurales que participan en JULIA no solo mejoran su salud mental, sino que se convierten en agentes de cambio, multiplicando los efectos positivos en sus comunidades. El proyecto demuestra que la salud mental en el medio rural puede abordarse con herramientas participativas, inclusivas y sostenibles, siempre que se pongan los recursos y la escucha al servicio de las personas

En un contexto donde la despoblación y el envejecimiento son desafíos estructurales, iniciativas como JULIA son esenciales para redefinir las políticas públicas de salud mental y desarrollo rural con perspectiva de género y equidad territorial.